Una práctica habitual es ver a ciudadanos madrugar para coger sitio en la playa, colocar antes su sombrilla y sus sillas e irse hasta más tarde, dejando ese espacio vacío durante horas. Esta situación ha generado numerosas quejas entre quienes consideran que “reservar” una zona de la arena sin estar presente supone un uso indebido del espacio público y una ventaja frente al resto de bañistas. Ante esta polémica, algunas localidades han empezado a tomar medidas para regular esta costumbre.PublicidadAunque las playas son espacios públicos de uso común, no existe una norma estatal que prohíba de forma general colocar objetos para guardar sitio. Sin embargo, los ayuntamientos tienen la competencia para establecer ordenanzas municipales que regulen el uso de estos espacios y limitar prácticas que puedan impedir el disfrute de la playa por parte de otros usuarios. Por ello, algunos municipios ya han aprobado sanciones o medidas específicas para evitar que las sombrillas, hamacas u otros objetos permanezcan instalados durante largos periodos sin que haya nadie ocupando el lugar.Qué dice la leyLa Ley de Costas establece que las playas son espacios públicos cuyo uso debe estar abierto a todos los ciudadanos. En este sentido, el artículo 31.1 señala que el dominio público marítimo-terrestre debe utilizarse de forma libre, pública y gratuita siempre que se trate de usos compatibles con la naturaleza de estos espacios. Actividades habituales como bañarse, caminar por la orilla o descansar en la arena forman parte de ese acceso común.El problema aparece cuando la colocación de objetos como sombrillas, sillas o tumbonas se utiliza para ocupar una zona durante horas sin que haya nadie presente. Aunque la normativa estatal marca el principio general de uso público de la costa, son los ayuntamientos los encargados de concretar cómo se regula esta práctica en cada playa y qué situaciones pueden considerarse una ocupación indebida. Por ello, la respuesta no es igual en todos los municipios.Además, el artículo 33 de la misma ley establece que las playas no pueden convertirse en espacios reservados para unos pocos y garantiza el acceso general de los ciudadanos. Las instalaciones autorizadas deben mantener siempre el carácter público de la costa y cumplir unos límites de ocupación para evitar que una parte excesiva de la arena quede destinada a usos concretos. También quedan prohibidas prácticas como la acampada o el estacionamiento de vehículos sin autorización.PublicidadEstas restricciones se aplican principalmente a instalaciones y ocupaciones de mayor tamaño, mientras que el caso de las sombrillas o sillas abandonadas durante horas suele depender de las normas municipales. Algunos ayuntamientos interpretan que dejar estos objetos sin vigilancia supone una forma de “reservar” una parcela de playa que, al ser un espacio público, no puede quedar bloqueada para el resto de usuarios.Cuáles son las multas según los municipiosUno de los municipios que decidió regular expresamente esta situación fue Torrox. Su ordenanza de playas contempla sanciones para quienes intenten guardar sitio colocando objetos en la arena sin encontrarse físicamente en el lugar. La normativa establece una multa de 300 euros para aquellos casos en los que se utilicen elementos como sombrillas, sillas, mesas o toldos con el objetivo de ocupar una zona sin presencia del propietario.La clave está precisamente en la ausencia del usuario. La ordenanza no sanciona que una persona deje sus pertenencias mientras se baña o se aleja durante un breve periodo, sino que permanezcan colocadas durante un tiempo prolongado impidiendo que otros bañistas puedan utilizar ese espacio.PublicidadEn Benidorm, la actuación es diferente: la Policía Local puede retirar aquellos objetos que considere abandonados en la playa. De esta forma, una persona que regrese después de varias horas puede encontrarse con que su sombrilla, silla o tumbona ya no se encuentra en el lugar donde la dejó. La decisión depende de las circunstancias y del criterio de los agentes.Otros municipios han optado por medidas más severas. Es el caso de Cullera, donde reservar una zona de la arena mediante objetos sin estar presente puede suponer una multa de hasta 3.000 euros. Por este motivo, una práctica que para algunos bañistas forma parte de la rutina habitual del verano puede tener consecuencias muy diferentes dependiendo de la playa y de la normativa local.Guardar sitio en la playa no cuenta con una prohibición general en toda España, pero tampoco garantiza que esta práctica esté permitida en todos los lugares. La regulación depende de cada ayuntamiento y de las normas que establezca para proteger el uso compartido de la arena. Por ello, antes de dejar una sombrilla o una silla ocupando espacio durante horas, conviene consultar la normativa local, ya que una costumbre habitual para algunos bañistas puede acabar con la retirada de los objetos o incluso con una sanción económica.
Qué dice la ley sobre reservar sitio en la playa
La normativa establece que las playas son espacios públicos y deja en manos de los ayuntamientos la regulación de estas prácticas.










