Actualizado a las 19:13h.

Recuerdan en el mercado central de Ceuta el día de la avalancha migratoria. Acudieron a él los comerciantes pero las puertas cerraron, a excepción de una, y nadie pensó que estuviera abierto. Era indiferente, porque tampoco nadie se aventuró a un exterior abarrotado de desconocidos. ... La misma sensación de soledad, de desierto, que aquel día padecieron se perpetúa todavía ahora, cuando los comerciantes ceutís se preguntan dónde están las ayudas, el Gobierno. «Son muchas las promesas que se ha llevado el viento. Lo de darnos ayudas lo dicen verbal, para quedar bien, pero luego nadie viene a pedirte documentación para dártelas», narran los autónomos Bilal y su padre Abdelasis, en la pescadería que lleva su nombre.