Los efectos de la entrada masiva de migrantes del pasado 30 de julio en Ceuta han alcanzado de lleno al comercio y la hosteler�a de la ciudad aut�noma. La Confederaci�n de Empresarios de Ceuta cifra entre un 40% y un 70% las p�rdidas respecto al a�o anterior y reclama al Gobierno la aplicaci�n urgente de medidas que han planteado desde la patronal para contener el impacto. "Se trata de medidas urgentes, no de un plan de recuperaci�n. Eso ya llegar�", explica a EL MUNDO el secretario general de la Confederaci�n, Juan Manuel Parrado.Las propuestas fueron trasladadas hace aproximadamente una semana al vicepresidente primero y ministro de Econom�a, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, pero los empresarios aseguran que todav�a no han recibido una respuesta al respecto. "Nos hemos reunido hoy con el ministro. Su disposici�n y voluntad son buenas, pero desde el Gobierno todav�a no han respondido a las demandas ni han establecido planes con criterio", reprocha Parrado. "Esto deber�a haberse tratado desde el tercer d�a. Ahora va tarde. Es una continua desmoralizaci�n".La patronal ceut� ha planteado seis medidas de especial urgencia. Entre ellas figuran una moratoria en los plazos de pago a la Seguridad Social, ayudas econ�micas directas a los comercios afectados, mecanismos para reestructurar deuda y medidas destinadas a proteger el empleo.Tambi�n reclama que la Administraci�n compense a aquellos empresarios que se han visto obligados a contratar seguridad privada para proteger sus establecimientos, y pide una simplificaci�n de los procedimientos administrativos para acelerar cualquier ayuda.El problema, explican desde la Confederaci�n, no es �nicamente cu�nto dinero se est� perdiendo ahora, sino no saber durante cu�nto tiempo continuar� la situaci�n: "La incertidumbre para cualquier empresa es el peor escenario", resume Parrado. EL MUNDO ha recorrido las calles comerciales de Ceuta para comprobar c�mo todo ello se traduce a pie de calle. Miguel Encomiendas Romero lleva m�s de 25 a�os detr�s del mostrador de un quiosco de tabacos situado en el centro de la ciudad. Desde la entrada masiva, grupos de j�venes migrantes compran de manera constante. �l asegura estar reviviendo situaciones que ya experiment� durante la crisis fronteriza de 2021. "Tengo los mismos problemas que tuve entonces", afirma.Durante los primeros d�as, cuenta, un grupo numeroso de hombres intent� forzar las vitrinas para llevarse productos. "Tuve que sacar una barra de hierro para proteger mi tienda", sostiene.Esa sensaci�n de inseguridad se repite entre algunos comerciantes, aunque no todos los sectores est�n sufriendo el impacto de la misma manera. En una perfumer�a situada en una de las zonas m�s transitadas por los visitantes, el problema fundamental no son los robos, sino que los clientes han dejado de llegar. Juan Carlos Rom�n, director del establecimiento, asegura que desde el 30 de julio las ventas han descendido alrededor de un 70% respecto al mismo periodo del verano pasado: "Viendo c�mo est� la situaci�n, la gente no viene a Ceuta", lamenta.Dependiente de una perfumer�a en la ciudad de CeutaMUNDOLas im�genes difundidas durante las �ltimas semanas han traspasado las fronteras espa�olas. Seg�n explica, proveedores extranjeros han llamado al establecimiento preocupados despu�s de ver lo que estaba ocurriendo en televisi�n.La ca�da del turismo, unida a la cancelaci�n de la feria, ha reducido de manera dr�stica el flujo de clientes. "Hemos tenido que reducir plantilla y no contratar los refuerzos habituales de verano. La situaci�n es dram�tica".Rom�n explica que muchos viajeros que cruzaban el Estrecho inclu�an tradicionalmente una parada en Ceuta antes de continuar su recorrido. "Mucha gente aprovechaba para parar aqu�. Ahora han eliminado Ceuta de la ruta", afirma.Con menos turistas en las calles, el deterioro no se refleja solo en facturaci�n. Algunas trabajadoras que cubren los turnos de tarde aseguran sentirse inseguras al regresar a casa y procuran desplazarse en coche para evitar recorrer solas las calles por la noche.Las farmacias presentan una realidad diferente. No han experimentado una ca�da tan pronunciada de las ventas, pero sus trabajadores han observado un fuerte incremento de j�venes migrantes que acuden buscando vendas, gasas y productos para curarse heridas.Una farmac�utica en su establecimiento en la ciudad de CeutaMUNDOAlgunos evitan ir al hospital porque, seg�n relatan ellos mismos, temen ser identificados y posteriormente expulsados. Ese miedo ha convertido la calle en salas de atenci�n primaria. En distintos puntos de Ceuta es habitual ver a j�venes ayud�ndose unos a otros a limpiar o vendar heridas sufridas durante el cruce de la frontera o mientras permanecen a la intemperie.En las tiendas deportivas la situaci�n resulta m�s contradictoria. Los j�venes migrantes son tambi�n potenciales clientes. Muchos compran zapatillas, camisetas o conjuntos deportivos. Pero algunos establecimientos aseguran haber sufrido igualmente hurtos y situaciones conflictivas. Celia, Mohamed y Carmen trabajan en la tienda deportiva Dewe, y resumen la paradoja con una escena del propio 30 de julio que todav�a les sorprende. "Entr� un chico con la ropa completamente mojada. Acababa de cruzar nadando. Sac� del bolsillo un fajo de billetes y nos ense�� unos 5.000 euros", recuerdan.La realidad econ�mica de los migrantes est� alejada de lo homog�neo: mientras unos cruzan sin nada, otros llegan con grandes cantidades de dinero en efectivo.Conforme avanza el d�a, explican varios comerciantes, cambia tambi�n la forma en la que organizan el trabajo. La joyer�a Pandora del centro funciona actualmente con normalidad, aunque sus ventas tambi�n se han resentido por la reducci�n del turismo. El establecimiento cuenta con botones de seguridad y sistemas de bloqueo de las puertas, pero ha optado por reforzar los turnos de tarde para evitar que un �nico empleado permanezca solo en el local en las horas en las que los inmigrantes inundan las calles.Sus trabajadores recuerdan un episodio ocurrido recientemente: "Entr� un chico y empez� a tocar los cristales de las vitrinas". Cuando se acercaron para pedirle que abandonara el establecimiento, aseguran que respondi�: "Solo quiero ver si el cristal de protecci�n es duro o blando". El episodio no pas� de ah�, pero sum� una sensaci�n de alerta que ya estaba instalada entre los empleados.MUNDOLa crisis ha alcanzado igualmente a bares y restaurantes. Trabajadores de un establecimiento c�ntrico aseguran haber sufrido amenazas despu�s de negarse a atender a determinados grupos. "Tenemos orden de no hacerlo porque algunos se marchan sin pagar. Cuando nos negamos nos dicen que van a esperarnos fuera cuando terminemos el turno", relata uno de los empleados.Tambi�n denuncian la utilizaci�n de los aseos de algunos establecimientos para lavarse o asearse de manera improvisada, y aseguran encontrarlos posteriormente en condiciones insalubres.En un panorama completamente opuesto se encuentran las tiendas de electr�nica y telefon�a, en las que los migrantes esperan a ser atendidos o miran los escaparates sin descanso. "Aqu� vienen a comprar tel�fonos que han perdido en el mar o recargar las tarjetas", explica el due�o de uno de estos locales.En la puerta, este peri�dico pregunta a un grupo de j�venes si han comprado alg�n producto en ese momento: "�Este tel�fono, voy a hablar con mi familia!�, exclama Ismael. Asegura haber gastado 250� en el aparato y a�ade: "Es un iPhone, siempre es bueno".Migrantes observan una tienda de telefon�a en la ciudad de CeutaMUNDOCeuta trata de mantener abiertas sus tiendas, llenar sus terrazas y recuperar la actividad tur�stica mientras contin�a gestionando las consecuencias de la entrada masiva. La percepci�n de inseguridad convive con otra dura realidad: la de los comercios que intentan adaptarse a una situaci�n excepcional cuyo final todav�a desconocen.Por eso la Confederaci�n reclama que las medidas extraordinarias se adopten cuanto antes. Porque, como advierte Parrado, para buena parte del tejido empresarial ceut� el tiempo de reacci�n ya se ha agotado, "y la soluci�n llega tarde".