la verdad es verdad La sensación de injusticia puede despertar rabia, enfado y ansiedad, pero sus efectos también alcanzan a otros sistemas del organismo (Youtube | Nazareth Castellanos) Por 25/08/2026 - 07:41 Seguir en Google Síguenos Sentirse víctima de una injusticia puede provocar una reacción que va mucho más allá del enfado del momento. Nazareth Castellanos explica qué sucede en el cerebro cuando una persona considera que está viviendo una situación profundamente injusta y por qué aparecen emociones como la rabia, la ansiedad o incluso el deseo de que quien ha provocado el daño reciba algún tipo de castigo. La neurocientífica señala que hay dos áreas especialmente implicadas en este proceso y que no responden de la misma manera. Una de ellas es la amígdala, relacionada con la dimensión más emocional de la experiencia. Ante una injusticia, esta zona registra una elevada activación asociada al enfado, la rabia y la ansiedad que puede experimentar la persona afectada. La amígdala y la corteza frontal reaccionan de manera diferente (Youtube | Nazareth Castellanos) Frente a esa intensa respuesta emocional aparece el comportamiento de la corteza frontal. Castellanos explica que esta región está más vinculada con el comportamiento social y que, ante una situación de estas características, puede inhibirse. De esta forma, mientras la respuesta de la amígdala gana intensidad, la actividad de esta otra zona se ve afectada, según señala la neurocientífica. Esta combinación ayuda a comprender por qué una injusticia puede generar una reacción emocional tan potente. Castellanos menciona también esa “sed de castigar” a quien ha cometido el acto injusto. Además, la sensación no tiene por qué aparecer únicamente ante cuestiones relacionadas con la ley, sino que también puede trasladarse a las relaciones personales y modificar la manera en la que percibimos al otro. La ansiedad de intentar demostrar aquello que sabemos Nazareth Castellanos explica qué ocurre en la amígdala y la corteza frontal cuando una persona siente que ha sido víctima de una situación injusta (Pexels) Una persona con la que manteníamos una relación puede pasar a ser percibida como un enemigo cuando aparece esa sensación de injusticia. A ello se añade otro elemento especialmente incómodo: intentar convencer a los demás de algo que uno mismo considera verdadero. “Nos genera mucha ansiedad”, explica Castellanos al referirse a la necesidad de querer demostrar aquello que sabemos que es verdad. Las consecuencias descritas por la neurocientífica tampoco quedarían limitadas exclusivamente a las emociones o al funcionamiento cerebral. Según su explicación, esa sensación puede repercutir igualmente sobre el sistema inmune, el endocrino y el cardíaco. Su reflexión muestra así cómo sentirse tratado injustamente puede desencadenar una respuesta que afecta a diferentes ámbitos del organismo, mientras la rabia, el enfado y la ansiedad ganan terreno. La reacción ante una injusticia adquiere, de este modo, una dimensión que supera ampliamente el malestar inicial. Sentirse víctima de una injusticia puede provocar una reacción que va mucho más allá del enfado del momento. Nazareth Castellanos explica qué sucede en el cerebro cuando una persona considera que está viviendo una situación profundamente injusta y por qué aparecen emociones como la rabia, la ansiedad o incluso el deseo de que quien ha provocado el daño reciba algún tipo de castigo. Psicología Vida saludable Bienestar El redactor recomienda
Nazareth Castellanos, neurocientífica, sobre cómo afectan las injusticias en el cerebro: "Nos genera mucha ansiedad querer demostrar algo que sabes que es verdad"
La sensación de injusticia puede despertar rabia, enfado y ansiedad, pero sus efectos también alcanzan a otros sistemas del organismo








