La mayoría de bodegas de vino se enfrenta a un momento delicado como consecuencia de la caída del consumo, lo que ha aminorado con fuerza sus ventas. Así, y en un escenario en el que los costes se han elevado notablemente, la viabilidad financiera de muchas se encuentra en entredicho y se está acelerando la presentación de concursos de acreedores en el sector o la petición de una reestructuración de deuda ante la dificultad de hacer frente a los compromisos con los bancos y demás acreedores. La situación tan delicada en el sector tiene un denominador común: la caída del consumo nacional de vino. En nuestro país, se bebieron 935,6 millones de litros en 2025, lo que supone un descenso del 5,24% respecto a las cifras del curso anterior, sobre todo marcado por un segundo semestre claramente negativo, según la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE). Además, las exportaciones también se contrajeron un 2,62%, hasta los 1.907,6 millones de litros. El escenario, lejos de cambiar en este arranque de año, se ha agudizado. El consumo se ha desplomado un 14% y las exportaciones, más de un 18%, en el acumulado del año (hasta mayo), en medio de subidas de costes en materias primas y productos auxiliares, como son el vidrio o el transporte, o una presión, cada vez mayor, de la distribución (grandes superficies), que impone condiciones más desfavorables para los productores y que estresan más sus márgenes, como señalan distintas bodegas a El Confidencial. La bajada de ventas también ha provocado problemas de liquidez en muchas de las bodegas, que se han encontrado con un almacenamiento excesivo de stock de vino al que tardarán en dar salida, inmovilizando capital sin generar ingresos a corto plazo. TE PUEDE INTERESAR Una asfixia que ha provocado que los concursos de acreedores estén a la orden del día y puedan llegar más en los próximos meses. Uno de los últimos en presentarse ha sido el de Bodegas Licinia (Licinia Wine Madrid SL), fundada en 2005 y ubicada en Morata de Tajuña (Madrid), debido a su insolvencia actual. Sus caldos, que contaban con la denominación de origen 'vinos de Madrid', aglutinaban variedades como tempranillo, Syrah, Cabernet Sauvignon y Merlot, pero no han evitado que declarara su concurso voluntario en la Sección de lo Mercantil del Tribunal de Instancia de Madrid número 5 por un pasivo cercano al millón de euros. Casi a la par, fue el turno de Bodegas Sonsierra, que presentó el concurso para "culminar la reestructuración societaria y financiera de la compañía, reforzar su estabilidad y sentar las bases de una nueva etapa de crecimiento y desarrollo". La segunda mayor cooperativa embotelladora de Rioja, que se transformó en sociedad limitada, cuenta con más de siete décadas de historia, empezó "un proceso de transformación ordenado y planificado para garantizar la continuidad del proyecto empresarial, preservar su actividad y facilitar la culminación de la transformación iniciada con la conversión de la histórica cooperativa en sociedad limitada". Bodegas Licinia. Meses antes, fue el turno, por ejemplo, de Bodegas Francisco Casas. Ubicada en Morales de Toro (Zamora), con más de medio siglo de historia y un catálogo que incluye más de 18 vinos que cuentan con dos denominaciones de origen (Toro y Tierra de Castilla y León), sufrió un debilitamiento estructural del modelo económico, como recoge su administrador concursal. Esta es la causa principal como consecuencia del "deterioro crítico del margen de contribución en 2025, que fue del 5,32%, por lo que el negocio ha perdido su capacidad de generar margen operativo. Un margen de contribución inferior al 10% en un sector con costes fijos relevantes impide absorber estructura y genera pérdidas incluso con incrementos de ventas. Esto se refleja en un punto muerto superior a 5,3 millones de euros, inalcanzable con el nivel real de actividad. La estructura de personal, instalaciones, amortizaciones y otros gastos generales no se ha ajustado a la contracción del negocio, provocando un desfase permanente entre costes fijos (283.000 euros) y margen generado. La consecuencia directa es un ebitda (beneficio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones) negativo y creciente (−228.932 € en 2025)". Esta misma semana, Marqués de Concordia también ha acaparado la atención del sector. ¿El motivo? La compañía cayó en concurso a finales de 2022 y su rival Muriel Wines, que cuenta con marcas como Viña Muriel, Conde de los Andes o Valdecuriel, ha adquirido la marca y el conjunto de registros marcarios asociados, en el marco de la subasta pública que se ha desarrollado por IAG Auction durante el proceso de liquidación del propietario de Federico Paternina, Lagunilla, Marqués de la Concordia o Rioja Santiago, entre otras, que entre 2019 y 2021 alcanzó unas ventas de 18,49 millones de euros en la Denominación de Origen Rioja. Bodegas Riojanas, la histórica casa de Cenicero, es otra de las vinícolas que ha sido noticia en las últimas semanas. La cotizada notificó a la CNMV que ajustaba sus resultados para el ejercicio 2025 tras la entrada en el accionariado de Vintae y la renovación del consejo, que ahora preside Richi Armbarri, el CEO de Vintae. "El ajuste pone de manifiesto la delicada situación en la que se encontraba la compañía, que se vio abocada a la presentación del preconcurso el pasado 24 de febrero de 2026", recalcaban. Así, el nuevo consejo reexpresó la información financiera correspondiente al segundo semestre de 2025, incorporando ajustes que incrementan las pérdidas en ese periodo en 4,07 millones de euros. "Como consecuencia, las cuentas anuales consolidadas del ejercicio 2025 arrojan unas pérdidas de 8,6 millones de euros". Barricas de la Bodega Sonsierra. Por su parte, González Byass negocia con las entidades financieras la reestructuración de su deuda financiera consolidada, que ronda los 150 millones de euros, para adaptarla a este nuevo escenario que vive el sector. Antes de que finalizara el pasado curso, la compañía bodeguera con 190 años de historia que comercializa conocidos vinos como el de Tío Pepe anunció despidos colectivos para asegurar la viabilidad de su negocio. Los procesos de compraventa de bodegas también serán habituales dentro del sector, con algunas de ellas buscando potenciales compradores o inversores que asuman una participación en su capital. Bet Capital, la firma fundada por Alfonso Bayón y activa en M&A, intermediaba hace unos meses en una de ellas que contaba con una capacidad de almacenamiento de 3.200.000 litros, además de una línea de embotellado Bertolaso con capacidad aproximada de 8.000 botellas por hora, lo que permitía alcanzar una producción máxima cercana a 12.500.000 botellas anuales. Además, hace semanas, salía a la venta una bodega en Asturias por 950.000 euros con viñedo de Albarín Blanco y capacidad para producir 40.000 litros de vino al año. Mucho antes, a finales del año pasado, era la familia Falcó la que compraba Marqués de Griñón. Lo hacían después de que el principal socio de la bodega quebrara y la viabilidad de la mítica bodega fundada por Carlos Falcó se viera comprometida. Así, y tras largos meses de negociación y algún "rasguño financiero", los cinco hijos del aristócrata han tomado la decisión de comprar el 50% que pertenecía a su socio (el resto ya era de la familia) y hacerse con el control total del negocio.
La caída del consumo de vino pone al límite a las bodegas y provoca concursos y reestructuraciones
Se agrava en plena subida de costes en materias primas y productos auxiliares, como son el vidrio o el transporte; o una presión, cada vez mayor, de la distribución (grandes superficies)







