Rudagüera, un pintoresco rincón de interior de Cantabria en el municipio de Alfoz de Lloredo, está a punto de perder su único espacio de encuentro. Dividido en tres barrios tradicionales -San Pedro, Lloredo y Fresnedo- que suman 316 habitantes según el censo municipal, este núcleo rural se enfrenta a la desaparición de su único bar-restaurante.
La situación de este pueblo contrasta fuertemente con la hegemonía de la hostelería en el conjunto de España y, particularmente, en la zona occidental de Cantabria donde se ubica, con importantes localidades turísticas como Cóbreces, Santillana del Mar o Comillas, a 8,6, 11 y 17 kilómetros, respectivamente.
En paralelo, el cierre de este emblemático espacio coincide con la reciente aprobación del Gobierno de Cantabria (PP), que establece subvenciones de 2.000 euros financiadas por la Unión Europea (fondos NextGenerationEU) bajo el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.
El próximo mes de septiembre, la histórica Casa Solariega San Pedro de Agüera, un edificio señorial de 1825 que durante la última década ha albergado el único restaurante, bar y hostal de la zona, La Ermita 1826, cerrará sus puertas definitivamente. La causa de este cierre es la finalización del contrato de arrendamiento de diez años de sus actuales gestores y la decisión de los propietarios del inmueble de dar un giro al negocio.









