06/08/2026 a las 07:00h.
La despoblación sigue siendo uno de los grandes problemas que afrontan muchos municipios españoles en los últimos años. La falta de oportunidades laborales, sumado a la ausencia de servicios en el entorno rural, ha hecho que, desde hace décadas, los habitantes de pueblos y aldeas de muchas comunidades decidan dejar sus hogares en busca de una vida nueva en la urbe.
Según un informe elaborado por la Confederación Española de Asociaciones de Jóvenes Empresarios (Ceaje), titulado 'Juventud emprendedora: posibilidades de relevo de negocios en el mundo rural', 11 provincias corren «grave riesgo estructural» debido a este éxodo rural, el envejecimiento y la desaparición progresiva de empresas. Un problema que va más allá de lo demográfico, pues la pérdida de población en la llamada «España vaciada» también ha debilitado el tejido productivo, especialmente en ámbitos como la agroindustria especializada.
A pesar de ello, todavía algunas personas han sabido apreciar la tranquilidad y la felicidad que aporta vivir en una de estas aldeas. Es el caso de David y Rocío, una joven pareja que decidió renunciar hace años a la vida convencional y recuperar las tradiciones de su pueblo natal, Sel de la Carrera, en el municipio cántabro de Luena.









