Han pasado once años desde que los juzgados de lo Social y de Magistratura abandonaron el edificio de la Tesorería General de la Seguridad Social, en el distrito del Eixample de Barcelona. Desde entonces, este inmueble público de 5.200 m2 permanece cerrado y sin uso en un barrio que arrastra no solo una falta de vivienda asequible, sino también de equipamientos públicos.

“Cada vez que paso por delante pienso que es una lástima que un edificio así no sirva para nada. Lleva muchos años vacío y se está deteriorando”, lamenta Dolores Martín, vecina del barrio desde hace cuatro décadas. Igual de indignada se muestra Dora Malfaz, que vive en el Eixample desde hace treinta años y conoce de cerca la gentrificación que ha sufrido la zona. “En lugar de mantenerlo abandonado, habría que aprovechar este patrimonio público para viviendas sociales o servicios para el barrio”, opina.

La Asociación de Vecinos de la Dreta de l'Eixample lleva años reclamando que el edificio, ubicado en las calles Ali Bei y Ronda Sant Pere, deje de estar sin uso y se destine a vivienda dotacional para personas mayores y jóvenes, además de incorporar un centro de día, un comedor comunitario y otros equipamientos públicos.