0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialEl antiguo recinto fabril de La Escocesa, en el barrio del Poblenou, encara por fin la recta final de su transformación. El Ayuntamiento de Barcelona prevé que en 2029 las instalaciones estarán completamente disponibles para impulsar la economía social, la vivienda asistida, el sector agroalimentario y la creación artística. La tarea pendiente es asignar la titularidad de una de las siete naves, la Klein, que quiere convertirse en un centro de referencia en el ámbito de la economía solidaria. El concurso público -ya cerrado- está valorado en 2,5 millones de euros y la entidad que lo gane tendrá que rehabilitar este espacio. En total, el ejecutivo municipal enfrenta una inversión mínima de 51,8 millones para la transformación de los 11.528 m2 que conforman La Escocesa.Este recinto fue el eje industrial principal del país durante los siglos XVIII y XIX, hasta el punto de que se conoció la zona como el Mánchester catalán. Cuando las instalaciones quedaron en desuso por el cambio de modelo en la ciudad, empezaron a ocuparse y, así, se producían conflictos que afectaban la convivencia vecinal. Hace una década, un inversor quiso construir allí pisos de lujo, así que el gobierno de Ada Colau adquirió el 93% del recinto para evitarlo. Aun así, los años pasaron sin que el proyecto de transformación se desarrollara con resultados efectivos, lo que llevó a los grupos vecinales a reclamar la recuperación del espacio para el barrio. Ahora el equipo de gobierno del alcalde Jaume Collboni ha apostado por impulsar este proyecto para cerrar la legislatura.“Dejará de ser un espacio industrial en desuso y, en su lugar, será un punto de cohesión de la Barcelona del siglo XXI”, ha celebrado Collboni. La Escocesa, que se sitúa en la zona norte del 22@, tiene que reforzar el crecimiento económico en este punto, aún no tan desarrollado en comparación con el resto del complejo. En este sentido, el alcalde ha asegurado que este proyecto de transformación creará un centenar de puestos de trabajo directos y 500 indirectos.Más allá de las ventajas para la ocupación, Collboni también ha destacado que la transformación de La Escocesa marca la hoja de ruta para construir la Barcelona del futuro. “El gran reto de Barcelona es poder prosperar sin tener que dejar atrás el barrio y la ciudad”, ha apuntado. Por esto, el recinto destinará más de 4.500 metros cuadrados a vivienda asistida, junto con otros servicios complementarios que potenciarán la inclusión laboral de las personas con discapacidad.