Después de meses de obras, el regreso del Mercat de l’Abaceria a su emplazamiento histórico ya tiene un horizonte cercano. El renovado mercado de la Vila de Gràcia afronta sus últimos trabajos con la previsión de volver a abrir sus puertas a principios de este otoño.La reapertura permitirá recuperar uno de los equipamientos comerciales más reconocibles del barrio. No obstante, el mercado que encontrarán los vecinos será bastante diferente al que cerró sus puertas. Una de las transformaciones más visibles estará precisamente en su perímetro: las fachadas incorporan grandes superficies de vidrio que abren visualmente el edificio hacia las calles de Gràcia.Más luz natural y mejor conexiónEsta estructura acristalada sirve de soporte tanto para la cubierta como para las fachadas acristaladas del nuevo mercado, y, precisamente, la idea es dejar atrás la imagen de un mercado cerrado sobre sí mismo. Las vidrieras permitirán que desde la calle pueda percibirse buena parte de lo que sucede en el interior y favorecerán también la entrada de luz natural. La excepción será parte del frente de la calle Torrijos, condicionado por los accesos y servicios del edificio.Como contraste a este nuevo diseño, la transparencia no es un detalle menor en un entorno como la Vila de Gràcia, caracterizado por calles relativamente estrechas y una trama urbana muy compacta. El nuevo proyecto busca, en cambio, que el volumen del mercado tenga una relación más directa con el espacio público y que exista continuidad visual entre las paradas, los recorridos interiores y las calles que rodean el edificio.Ese planteamiento continúa dentro. La distribución de las paradas se inspira en cierta medida en la propia estructura urbana de Gràcia: corredores que funcionan como pequeñas calles y espacios más amplios concebidos como pequeñas plazas. Según la información oficial, el resultado pretende alejarse de una sucesión completamente uniforme de puestos y generar puntos donde puedan concentrarse otras actividades.Espacio de transiciónUno de los principales espacios de transición estará en la fachada de Mare de Déu dels Desemparats, donde el proyecto incorpora una plaza semicubierta de unos 1.500 metros cuadrados, con zonas verdes y ajardinadas. Será uno de los principales accesos y ayudará a prolongar hacia el exterior la actividad del mercado.Aunque el edificio será nuevo, su silueta mantendrá una referencia muy reconocible. La estructura metálica reproduce la geometría de la histórica construcción de 1892 vinculada al arquitecto Joan Torras Guardiola, aunque ha sido ejecutada nuevamente con materiales actuales.Sobre ella se ha instalado otra de las novedades más visibles del conjunto: una cubierta que combina elementos cerámicos de diferentes tonalidades y que incorpora también producción fotovoltaica. Fachadas de vidrio, cubierta y estructura metálica harán que el mercado conserve parte de su identidad histórica sin renunciar a una imagen mucho más contemporánea.En el interior se están preparando las paradas comerciales y los servicios necesarios para el funcionamiento diario del equipamiento. El proyecto incluye además plantas subterráneas destinadas a logística, almacenes, cámaras frigoríficas, residuos, carga y descarga y aparcamiento, además de espacios para entidades del barrio.La transformación del espacio viene de lejos. Los comerciantes abandonaron el edificio histórico en julio de 2018, cuando se trasladaron al mercado provisional del paseo de Sant Joan, mientras que la construcción del nuevo mercado, sin embargo, no arrancó oficialmente hasta octubre de 2023. Así, cuando el equipamiento encara su reapertura este otoño, habrán pasado más de ocho años desde el traslado de los paradistas y cerca de tres desde el comienzo de la construcción del nuevo edificio.La intervención supone así algo más que recuperar el mercado que durante estos años ha funcionado provisionalmente en el paseo de Sant Joan. Cuando abra este otoño, Gràcia recuperará el Mercat de l’Abaceria en su ubicación tradicional, pero con una diferencia difícil de pasar por alto: esta vez, buena parte de lo que ocurra dentro podrá verse desde fuera.