Los mercados municipales son pequeños milagros económicos dentro de un ecosistema de consumo digital y globalizado. En las 43 lonjas repartidas por los 10 distritos dispensan su producto 1.892 paradas que generan un impacto de negocio de 561 millones de euros, el 3,4% del PIB de la ciudad. Mucho tiempo atrás se fio la supervivencia de estos equipamientos a la instalación de supermercados que ayudan a pagar las facturas, pero ahora de lo que se trata, reza el Ayuntamiento, es de explotar “el ADN de proximidad y sostenibilidad” que tanto reclaman las nuevas generaciones. Para ello, el gobierno del PSC ha presentado su plan para los próximos 10 años, dotado de 100 millones de euros que permitirán, entre otras cosas, que en el 2031 se cierren 40 años de reformas en todos los mercados. En la lista de las transformaciones pendientes están algunos de los más emblemáticos de la capital catalana. Se mantienen en cartera de renovación los mercados de la Boqueria (Ciutat Vella), la Mercè (Nou Barris), Galvany (Sarrià-Sant Gervasi), la Estrella (Gràcia), Horta (Horta-Guinardó), Sant Martí (Sant Martí), Felip II (Sant Andreu), Hostafrancs (Sants-Montjuïc) i Canyelles (Nou Barris). Recientemente se terminaron las obras del de Montserrat (Nou Barris), reinaugurado el pasado mes de marzo, y el de la Abaceria, en Gràcia, que debería volver a abrir las puerta en otoño tras una reforma integral. El de la Boqueria, se anunció el pasado septiembre, debería empezar las obras este mismo verano, pero de momento, no hay anuncio a la vista. En octubre del 2024, el propio Consistorio dijo que arrancarían en el 2025 y terminarían en el 2027. Tareas pendientesEl mercado de la Boqueria deberia iniciar su reforma este mismo verano, pero por ahora no hay anuncio a la vistaLa creación en 1991 del Instituto Municipal de Mercados permitió dar forma a una estrategia municipal de cuidado de las lonjas que, afortunadamente, ha tenido continuidad en el tiempo con independencia de quien fuera el alcalde o el partido en el gobierno. Quizás la transformación más emblemática sea la de Santa Caterina, obra de Enric Miralles y Benedetta Tagliabue, pero lo cierto es que en estas décadas también se ha actuado en los mercados de Fort Pienc, Barceloneta, Guinardó, Sagrada Família, Ninot o Bon Pastor. También en el de Sant Antoni, por supuesto, que estuvo cerrado durante nueve años y volvió a abrir las puertas en mayo del 2018. Hoy se ha convertido en el corazón del barrio, alimentado por la creación de una supermanzana a su alrededor. Obras en el mercado de la AbaceriaÀlex GarciaRaquel Gil, la teniente de alcalde responsable de los mercados, ha recordado este lunes que estos equipamientos son una “infraestructuras esenciales de cohesión social”. “Es aquello de ir a la plaza, hacer barrio; es donde se construyen las complicidades”, ha añadido. Lugares, en definitiva, en los que pasan cosas más allá de vender medio quilo de judías verde o una colas de rape. Y no solo por el trato personalizado y cercano: en el 2025, por ejemplo, se celebraron 423 sesiones de cocina en los mercados, y los talleres educativos organizados en 36 equipamientos recibieron a 6.500 alumnos de 196 escuelas de la ciudad.Buena saludEl 96% de las paradas de los mercados de la ciudad están ocupadas pero es un porcentaje desigual en función del barrioMás allá de la actualización física de los edificios, el plan para la próxima década también contempla “la digitalización de la actividad, la formación de los profesionales y la mejora de la sostenibilidad” de los edificios. Según datos municipales, el 96% de las paradas están hoy ocupadas (de manera desigual en función del barrio) y el año pasado se renovaron casi el 9% de las licencias. En materia de medio ambiente, desde el 2019 se ha logrado reducir un 27,3% los residuos generados y ha crecido un 51% la recogida selectiva.