El Ayuntamiento de Barcelona todavía busca emprendedores interesados en alquilar a un precio inferior al que marca el mercado al menos siete de los como poco 35 locales comerciales que compró más o menos un lustro atrás con el propósito de impulsar principalmente el comercio de proximidad sobre todo en los barrios, más allá del centro. La verdad es que las cifras son un tanto borrosas.Allá por el 2021 el gobierno al alimón de Ada Colau y Jaume Collboni hizo suya una propuesta de los concejales de ERC y gastó alrededor de 17,5 millones de euros en el cacareado y a la postre sobre todo controvertido programa Amunt Persianes. Entonces el hoy alcalde era el principal responsable del área municipal de promoción económica. El objetivo de esta iniciativa siempre fue impulsar actividades económicas que, si bien acostumbran a animar la vida de los barrios, en estos tiempos encuentran siempre muchos escollos para salir adelante. Uno de los locales que aquel ejecutivo sociocomún más se enorgulleción de adquirir fue el del emblemático El Ingenio.ERC denuncia que el Ayuntamiento nunca detalla cuántas plantas bajas municipales están en usoEl problema es que todo se torció desde el comienzo: un propietario de catorce establecimientos del distrito de Les Corts desahució a sus inquilinos a fin de aprovecharse de la letra pequeña de la iniciativa, para que el Ayuntamiento le comprara sus propiedades y las incluyera a en el programa Amunt Persianes. Al final el Ayuntamiento no compró estos locales, pero el mal ya quedó hecho. Además, tres años después de que arrancara esta iniciativa municipal, ya en la primavera del 2024, ninguno de los como poco 35 locales comerciales adquiridos tenía todavía un uso concreto.Esta semana y la siguiente el Ayuntamiento está organizando visitas entre los posibles interesados en instalarse en al menos siete bajos comerciales que se encuentran ubicados en los barrios de Vila de Gràcia, el Carmel, la Teixonera, la Guineuta, Provençals del Poblenou, la Bordeta y el Guinardó. Son bajos comerciales que en su momento el Consistorio compró por entre 640.000 y 80.000 euros. El Ayuntamiento los está ofreciendo estos días por entre 1.694 y 466 euros al mes durante periodos de cinco, siete o diez años.“Uno de los retos de Barcelona y muchas otras ciudades es conseguir que las plantas bajas acojan actividades económicas que enriquezcan la vida cotidiana de los barrios –dice Jordi Castellana, portavoz del grupo municipal de ERC–. Por ello propusimos el programa Amunt Persianes. Lamentablemente el Ayuntamiento únicamente llevó a cabo una edición y solo se hizo con 35 locales. Decían que harían un gran inmobiliaria pública. Pero a día de hoy, a pesar de que lo hemos preguntando en muchas ocasiones, prácticamente seis años después, los sucesivos gobiernos municipales no nos dicen cuántos locales del programa Amunt Persianes tienen finalmente un uso”.Estos días con Sant Joan de por medio el Ayuntamiento tampoco está precisamente en disposición de explicar qué está pasando con sus locales, de detallar realmente cuántos cuentan con inquilinos. Tal y como puede comprobarse en los enlaces de los correos electrónicos dirigidos a las personas que manifestaron interés por algunos de estos bajos, algunas propiedades del Ayuntamiento son gestionadas por la agencia Barcelona Activa y otras por la sociedad también municipal Fomet de Ciutat.Lee también“El Ayuntamiento promueve la creación de actividades que contribuyan a la vitalidad de Barcelona –dice la web de Foment de Ciutat–. Para ello cuenta con unos sesenta locales distribuidos la ciudad adquiridos mediante diversos programas municipales”. Hasta el local del El Ingenio continúa sumido en su largo barbecho. Este local le costó al Ayuntamiento un millón y medio de euros en el 2021. Y como no le interesaba a nadie por culpa de su mal estado tuvo que gastarse otros 600.000 euros en apañarlo.Nacido en Salamanca en 1974. Licenciado en Sociología por la Universidad de Granada. Máster en Periodismo Les Hueras de la Universitat de Barcelona. Premio Josep Maria Huertas Clavería en 2008 por su obra Mudanzas . Desde el año 2000 escribe reportajes en La Vanguardia , en su mayor parte sobre el ámbito local.