Pablo R�os MadridActualizado Lunes,

agosto

17:45Aunque han metastatizado todas las formas posibles del entretenimiento, el origen de los superh�roes est� en los c�mics. En el lejano 1938, con la aparici�n de Superman, se dio el pistoletazo de salida para que una mir�ada de personajes rid�culos, pomposos, grandilocuentes y psic�ticos poblaran las p�ginas de los tebeos de los Estados Unidos. Tan americanos como la tarta de manzana, el b�isbol y la tenencia legal de armas, los c�mics de superh�roes han sido retorcidos a trav�s de todo tipo de relecturas y juegos metatextuales, pero su nacionalidad de origen est� tan enraizada en el g�nero que sus versiones internacionales (como los kyodai hero japoneses) siempre rozan la parodia. En Espa�a lo sabemos bien. Desde Superl�pez a Pafman, pasando por los miembros de Iberia Inc., a la hora de abordar las aventuras de unos improbables superh�roes ib�ricos ha sido inevitable partir desde el cachondeo m�s o menos disimulado.Y, en origen, eso fue lo que pas� con El vecino, la obra del guionista y premio nacional del c�mic Santiago Garc�a (Madrid, 1968) y el dibujante y doctor en Bellas Artes Pepo P�rez (M�laga, 1969), cuya primera aventura fue publicada por Astiberri en 2008. Garc�a, un fervoroso amante de los superh�roes, part�a de una pregunta sencilla pero efectiva que se dejaba adivinar en la portada del �lbum: �qu� pasar�a si tu vecino fuera un superh�roe? Conoc�amos as� al reparto de la serie: Jos� Ram�n, eterno opositor; Lola, periodista intr�pida, y Javier, alias Tit�n, superh�roe por accidente. Al tri�ngulo se le sumaban el Dr. Tent�culos, supervillano asesino (y gentleman) y Rosa, que conquistar� el coraz�n de Jos� Ram�n. El vecino es comedia rom�ntica, fresco social y parodia superheroica. Tan sencillos como atractivos, parec�a que los derroteros de la serie estaban claros. Hasta su segunda entrega.Para saber m�sEl segundo cap�tulo de la saga lleva a Javier a atravesar su particular infierno personal: se convierte en un homeless y su vida est� al borde del abismo. Los aficionados a los superh�roes encontrar�n simetr�as con el cl�sico Daredevil: Born again, de Miller y Mazzuchelli, aunque el trabajo de Garc�a y P�rez tiene entidad propia. El nuevo rumbo de la serie, m�s oscuro, dividi� a sus lectores. Hasta su tercera entrega.El vecino 3 duplicaba el n�mero de p�ginas de sus episodios anteriores y renunciaba al color. M�s cercano a la novela gr�fica contempor�nea que a los �lbumes franceses que inspiraron los dos c�mics anteriores, el libro presentaba un tour de force narrativo donde las vidas de los protagonistas se entretej�an a golpe de di�logo feroz. Tocaba ahora esperar el cuarto episodio de la serie.A falta de un nuevo c�mic, El vecino se convert�a en una serie de Netflix, protagonizada por Quim Guti�rrez y Clara Lago. Pese a que pronto se separa de los presupuestos del c�mic en el que se basa, se estrenan dos temporadas y provoca que Astiberri publique en un solo volumen las historias cortas que se hab�an publicado en la desaparecida revista El Manglar, as� como un recopilatorio con los tres primeros cap�tulos aparecidos de la saga. Y as�, en 2026, 16 a�os despu�s, lleg� su cuarta entrega, esta vez en un espectacular formato apaisado.Si El vecino era un tebeo de superh�roes sin superh�roes, El vecino 4 es un festival de acci�n, mamporros, aventuras, peligros terribles, gore inopinado, gente volando y rescates en el �ltimo momento. Un (ahora s�) homenaje al g�nero que P�rez certifica con un ojo puesto en sus grandes maestros, de Neal Adams a Ross Andru, guiado por una paleta de color heredada de las lecciones de Lynn Varley, la colorista de Batman: El se�or de la noche contraataca. Pero, por supuesto, tambi�n hay comedia marca de la casa, con un par de frenazos en la trama muy del gusto de Garc�a y unos di�logos repletos de vida. Mientras el mundo se desmorona a su alrededor debido a una invasi�n no sabemos si alien�gena o ultradimensional (�acaso importa?), las vidas de los protagonistas de la saga siguen girando, encamin�ndose hacia su conclusi�n final. Esperemos que esta vez no haya que esperar otros 16 a�os para leerlas.