En aguas de las Malvinas, las tripulaciones de 16 buques factor�a y arrastreros congeladores intentan matar el tiempo como pueden. Algunos aprovechan para hacer labores de mantenimiento, otros se dedican a pescar merluza o alguna otra especie permitida. Pero no zarparon de los puertos gallegos de Vigo y Mar�n para revisar sus barcos a 11.000 km de casa. Lo hicieron para trabajar en la segunda campa�a de captura del calamar Loligo y regresar con toneladas de ellos para distribuir en Espa�a y otras zonas de Europa. Ese objetivo, sin embargo, est� anclado a la incertidumbre.La idea era lanzar las redes al mar en agosto. Pero el plan vir� en otra direcci�n. Al menos por dos semanas, el gobierno de las islas Malvinas ha prohibido coger ni un solo calamar debido a los bajos niveles de biomasa en la zona de pesca conocida como Loligo Box. La pausa comenz� el 12 de agosto y la reapertura depender� de que las nuevas evaluaciones cient�ficas den el visto bueno.De hecho, cabe la posibilidad de que no se pueda faenar en toda la temporada, con el riesgo de influir sobre el precio del molusco en el mercado. �Lo que no podemos hacer es hipotecar el futuro para salvar las cuentas de explotaci�n de una campa�a�, asevera Javier Touza, presidente de la Cooperativa de Armadores de Pesca del Puerto de Vigo (ARVI).Las islas Falkland —seg�n la denominaci�n que le da el Reino Unido— albergan el mayor caladero mundial de Doryteuthis gahi, el calamar patag�nico que tanto gusta en Europa. La especie se concentra al este y sureste del archipi�lago. Galicia funciona como uno de los principales centros de distribuci�n, procesamiento y comercializaci�n de este cefal�podo. En torno al 20% del calamar que se consume en Europa procede de esta pesquer�a. M�s del 50% del Loligo extra�do se destina a Espa�a y el resto se procesa y se exporta principalmente a Italia, Francia, Portugal, Croacia, Alemania y Grecia."No podemos hipotecar el futuro para salvar las cuentas de explotaci�n de una campa�a"Javier Touza, presidente de la Cooperativa de Armadores de Pesca del Puerto de Vigo (ARVI).En el caladero austral, los barcos calamareros espa�oles operan bajo un �sistema de sociedades mixtas donde hay un socio local y un socio extranjero, en este caso espa�ol�, seg�n explica el presidente de ARVI. El modelo permite mantener los derechos pesqueros en manos locales, mientras que los espa�oles aportan los barcos, el capital, la tecnolog�a y el acceso al mercado europeo.Las empresas gallegas vinculadas a esta estructura son Pescapuerta (con cuatro embarcaciones), Wofco (con tres barcos), Grupo Pereira (tambi�n con tres), Chymar (con dos), Lanzal (otros dos), Copemar (uno) y Marfr�o (uno). En los �ltimos a�os, la inversi�n en construcci�n y modernizaci�n de la flota ronda los 250 millones de euros. Estas compa��as han repotenciado sus buques incorporando tecnolog�as para mejorar la eficiencia energ�tica, optimizar el tratamiento de las capturas y reducir el impacto ambiental. �Los barcos son verdaderas empresas flotantes, con abundantes tripulaciones, de entre 50 y 60 personas por embarcaci�n�, describe Touza, quien adem�s es consejero delegado de Chymar.CONTROL EN LA CAPTURA DEL 'LOLIGO'En 2022, el Reino Unido y las autoridades de las islas renovaron por 25 a�os los derechos de pesca. La captura del molusco en las Malvinas est� sometida a un sistema de regulaci�n y control muy detallado. Las licencias C y X autorizan a buques concretos a capturar espec�ficamente Doryteuthis gahi mediante arrastre en el Loligo Box. Los calamareros tienen l�mites de esfuerzo pesquero y no pueden superar un 10% de capturas accesorias de especies no autorizadas. Si superan ese porcentaje, se penaliza con la prohibici�n de pescar �durante cinco d�as�.La normativa tambi�n obliga a detener el arrastre si la planta del buque no puede procesar las capturas al ritmo al que se obtienen. A su vez, proh�be descartar ejemplares de Loligo en buenas condiciones o destinarlos a harina de pescado y exige el uso de dispositivos para evitar la entrada de focas en las redes. El sistema diferencia, adem�s, entre quien posee la cuota individual transferible, quien ejerce el derecho de captura y el buque autorizado a pescar, estableciendo as� varias capas de control sobre qui�n puede explotar el recurso, d�nde, c�mo y durante cu�nto tiempo.Como regla general, el Departamento de Pesca de Falkland estipula dos campa�as de explotaci�n del Loligo al a�o: la primera, de febrero a mayo; la segunda, de agosto a octubre. Detr�s de estas temporadas �hay una log�stica muy importante�, se�ala Touza. �Estamos hablando de estar operando a m�s de 10.000 km de distancia de Espa�a; por otra parte, es complejo a efectos de coordinar transbordos a mercantes, transbordos a contenedores, tomas de gasoil, desplazamientos de tripulaciones... Es una labor compleja�. Por eso expresa que es �doloroso� frenar la actividad.La legislaci�n se�ala que se dispone de �64 d�as de esfuerzo pesquero�, pero Touza matiza que �prima la circunstancia de la biomasa. En el momento en que pueda estar en riesgo el nivel de reproducciones u otros factores, se cierra y punto, de manera temporal o definitiva�. El comportamiento de esta especie es dif�cil de predecir porque se trata de un recurso natural de ciclo corto, cuya abundancia y distribuci�n fluct�an en funci�n de las condiciones ambientales y del propio estado del caladero.La irregularidad de las �ltimas campa�as lo demuestra: en 2022 se capturaron unas 101.166 toneladas de Loligo en las aguas de las Falkland, una cifra que cay� hasta las 69.751 toneladas en 2023 y las 48.888 en 2024, despu�s de que la segunda temporada ni siquiera se abriera por razones de conservaci�n. En 2025 se capturaron 56.895 toneladas.La flota gallega se concentra sobre todo en la captura del calamar patag�nico, con buques como el 'Golden Chicha' y 'Hermanos Touza', de la empresa ChymarEn la primera campa�a de este a�o, se superaron las 42.000 toneladas, lo cual invit� a pensar que el pron�stico para el segundo semestre ser�a favorable. Pero los expertos han evidenciado lo contrario. En cada calamarero gallego hay cient�ficos, espa�oles incluidos, que estudian la evoluci�n del recurso y las condiciones del caladero. �Hay observadores a bordo de los barcos, hay cient�ficos en tierra, hay gente trabajando en todos los sistemas de procesamiento de la informaci�n�, asegura Touza.Tras detectar que la biomasa hab�a ca�do hasta niveles m�nimos, los expertos recomendaron pausar la actividad. �Es dif�cil conciliar los intereses comerciales con los de sostenibilidad y de ciencia, pero, dada la sensibilidad de los recursos, por consenso y junto con las administraciones locales, tomamos esa decisi�n�, dice el consejero de Chymar.El Departamento de Pesca de Falkland anunci� una �campa�a de arrastre� en el �rea de pesca para conocer la distribuci�n del calamar y determinar con mayor precisi�n d�nde se concentra la especie. Con la pausa de dos semanas esperan que el tama�o del calamar crezca y que mejore el nivel de biomasa. Pero ser�n los cient�ficos quienes den el veredicto final tras evaluar todos los par�metros t�cnicos. En el peor de los casos, los 16 buques tendr�an que volver sin calamares. �Estar�amos hablando de un lucro cesante importante, de millones de euros por barco�, estima Touza.No ser�a la primera vez que la falta de calamar de Malvinas golpea a la industria espa�ola. En 2024, cuando la segunda campa�a tampoco lleg� a abrirse, los frigor�ficos de Vigo tuvieron que buscar nuevas materias primas y clientes para amortiguar el impacto del cierre. La menor disponibilidad de Loligo no se tradujo autom�ticamente en una subida del precio para el consumidor, pero s� oblig� a la industria a buscar productos alternativos y aument� la presi�n sobre sus costes de aprovisionamiento.Un precio todav�a inciertoSi finalmente la pesca no se reanuda durante el resto de la temporada, la menor oferta de calamar patag�nico podr�a tener consecuencias en nuestro pa�s. La reducci�n de las capturas obligar�a a la industria a recurrir a las existencias almacenadas o a buscar calamar en otros caladeros, lo que podr�a elevar los costes de aprovisionamiento y, en funci�n de la disponibilidad y la demanda, trasladarse a los precios. El impacto, sin embargo, depender�a de cu�nto producto haya almacenado, de la capacidad de sustituirlo por capturas de otros or�genes y de c�mo evolucione el mercado.Espa�a no es el �nico pa�s flotando en el Atl�ntico Sur. Fuera de las aguas jurisdiccionales de las Malvinas y de la zona econ�mica exclusiva argentina, m�s all� de las 200 millas, faena una numerosa flota internacional, mayoritariamente asi�tica y con fuerte presencia de capital chino. Estos buques se concentran principalmente en la captura de pota (Illex argentinus), otro cefal�podo, aunque tambi�n capturan otras especies.Tensiones con ArgentinaLa actividad de esta flota, especialmente la china, genera tensiones con Argentina, que denuncia la presi�n sobre los recursos y el impacto sobre las especies migratorias. Aseveran que los calamares son capturados antes de completar su desplazamiento hacia aguas argentinas. La magnitud de la flota china es considerable: en una operaci�n de vigilancia, Argentina detect� hasta 380 pesqueros chinos en las inmediaciones de la milla 200.Estas actividades, seg�n explica Touza, no deber�an estar vinculadas con la merma de calamar patag�nico �porque es una especie end�mica de Malvinas, es decir, nace, crece y muere en las aguas jurisdiccionales de las islas. Al no salir el animal fuera de esas aguas, el hecho de que haya otros buques [en la distancia] no interfiere en el ciclo habitual del calamar [Doryteuthis gahi]�.Argentina cuestiona la actividad pesquera en torno a las Malvinas por la vieja disputa sobre la soberan�a y la presi�n sobre los recursos del Atl�ntico Sur. Un conflicto latente que incluso lleg� al f�tbol: la semana pasada, la FIFA sancion� a la selecci�n argentina por exhibir durante un partido del Mundial una bandera con el lema �Las Malvinas son argentinas�. Buenos Aires considera que las islas forman parte de su territorio y, por tanto, rechaza que el Reino Unido conceda licencias de pesca. A ello se suma su preocupaci�n por el volumen de capturas y el estado del caladero. La prensa argentina llega a calificar de �pirater�a� la actividad pesquera en la zona, con titulares como Las pesqueras espa�olas se rearman con nuevos buques para saquear Malvinas.No obstante, desde ARVI recalcan que la conservaci�n de la biodiversidad marina es una prioridad para el sector y defienden una gesti�n de la pesquer�a cada vez m�s apoyada en la investigaci�n cient�fica. �Cada d�a que pasa nos vamos dando cuenta de la importancia que tiene la ciencia en el desarrollo de nuestra actividad�, sostiene Touza. Las causas concretas del descenso de la biomasa a�n se desconocen. Los estudios determinar�n si los buques volver�n a sus puertos en Vigo y Mar�n en octubre con o sin calamares en sus congeladores.