El HMS Medway, el nuevo "ojo" británico en el Atlántico Sur —que este año reemplazó al HMS Forth—, trazó una ruta que encendió alertas: zarpó desde las Malvinas, navegó aguas bajo jurisdicción argentina y atracó en el Muelle Prat de Punta Arenas, ciudad chilena ubicada sobre el estrecho de Magallanes. A simple vista, podría parecer una escala técnica más. Sin embargo, la controversia surgió porque el Reino Unido supuestamente había omitido la notificación previa prevista en el Sistema Transitorio de Información y Consulta Recíprocas, un mecanismo derivado de los Acuerdos de Madrid de 1990 que obliga a informar determinados movimientos militares para evitar incidentes o interpretaciones que aumenten la tensión. Ante las versiones periodísticas que señalaban que el Reino Unido había omitido este aviso, fuentes del Ministerio de Defensa dieron explicaciones a PERFIL. La respuesta oficial fue tajante: bajarle el tono a la polémica. Según explicaron, la Armada Argentina detectó el desplazamiento del HMS Medway "en tiempo y forma" y señalaron que este tipo de navegaciones se comunican mediante los mecanismos previstos entre ambos países.
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