A casi dos siglos del inicio de la ocupación, la Argentina volvió a llevar su histórico reclamo a Nueva York para acorralar la postura británica. El canciller Pablo Quirno se plantó ante el Comité de Descolonización de la ONU y le exigió al Reino Unido que se siente a negociar de una vez por todas la soberanía de las Islas Malvinas. Sin vueltas, el funcionario desarmó los argumentos de Londres y dejó en claro frente a la comunidad internacional que el paso del tiempo jamás convertirá una usurpación por la fuerza en un derecho legítimo. Durante su discurso, el ministro demolió la histórica carta que juegan los ingleses para esquivar el diálogo: el principio de libre determinación. Quirno explicó que esa regla no corre para Malvinas porque no existe un pueblo originario sometido, sino una población implantada a dedo luego de que en 1833 echaran por la fuerza a las autoridades argentinas. Para graficar el peso de la ocupación, tiró un dato sobre la mesa: de los apenas 3.000 habitantes que tiene el archipiélago, menos de la mitad nació ahí, pero conviven con 1.200 soldados fuertemente armados.

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