Dos alumnos del Insitut de Seguretat Pùblica, una guardia urbana y un mosso, se besan tras aprobar el curso, en una imagen de archivo
Pedro Madueño
Mayka Navarro
Barcelona
Alguien podría llegar a pensar que el nuevo convenio que ha de reformular la relación entre los Mossos d’Esquadra y la Guardia Urbana de Barcelona está gafado. Tal cual. Las funciones de uno y otro cuerpo policial quedaron reflejadas en un primer convenio que se firmó en noviembre de 2005 cuando la policía de la Generalitat se desplegó en la capital catalana. Desde entonces, y han pasado nada más y nada menos que 20 años, nadie ha sido capaz de consensuar y firmar un documento que se ajuste a la nueva realidad de las dos policías y de la ciudad. Y no por falta de intentos. Parecía que había llegado el momento. Los interlocutores de ambas administraciones consensuaron un convenio que aprobó el pleno del Ayuntamiento y se dio el visto bueno provisional en la última reunión de la comisión bilateral Generalitat y Ayuntamiento. Pero, termina agosto y no hay firma.








