Los cambios en los Mossos d’Esquadra suelen acarrear perturbarciones. Con una cúpula relativamente pequeña, el cuerpo arrastra rencillas del pasado y el fantasma de los roces entre familias internas. En octubre, se jubila el actual comisario jefe, Miquel Esquius. La designación del su relevo corresponde a la consejera del Interior, Núria Parlon. Pero para que la sustitución se lleve a cabo sin sobresaltos, debe contar con el beneplácito también del director de la policía, Josep Lluis Trapero. El cambio pone a prueba la capacidad de entendimiento de la consejera con su mano derecha, en entredicho en los últimos meses, después de una primavera marcada por las polémicas en Interior. Se hará con “cierta naturalidad y cierta tranquilidad”, ha asegurado Parlon en una entrevista con Efe, que no ha confirmado que vaya a elegir a una mujer, como afirman diversas fuentes. La designación “está atada”, añaden fuentes de Interior, que añaden que se ejecutará en las próximas semanas.La actual cúpula de los Mossos está capitaneada por el comisario Miquel Esquius, que ya fue jefe del cuerpo en 2018. Con un talante conciliador, fue el elegido por el recién estrenado gobierno del PSC, que llegó a la presidencia de la Generalitat con una promesa estrella: nombrar a Trapero director de la policía catalana. Con el compromiso cumplido, Esquius se acompañó del comisario Josep Maria Estela, que dirigió fugazmente los Mossos en 2021; de la comisaria Alicia Moriana; y del intendente Toni Rodríguez. Con su jubilación, los cambios no se limitan a buscar un reemplazo a Esquius, sino que afectan a otras piezas de la jefatura, indican fuentes policiales. “No es sencillo”, coinciden diversas fuentes policiales sobre el movimiento, que se materializará en septiembre. Las últimas polémicas que han envuelto el Departamento de Interior ha tensionado en algunos momentos la relación entre la consejera Parlon y Trapero, según diversas fuentes al caso de la situación en Mossos. El final de curso ha sido especialmente complejo, con un incremento de la violencia y los tiroteos en las calles, además del papel de los Mossos en el conflicto laboral que mantienen los profesores con el Departamento de Educación. La infiltración de los Mossos en una de las asambleas de profesores desató un vendaval político, y una crítica clara de la propia consejera sobre lo ocurrido, que pidió perdón en sede parlamentaria. El episodio derivó en varia denuncias, y una petición de reprobación parlamentaria tanto de Parlon como de Trapero.“Son las tensiones habituales en una cartera como Interior”, explican fuentes del Departamento, que atribuyen los desencuentros puntuales a las diferencias normales de un trabajo diario complejo, con muchos frentes y repercusiones. Y añaden que esas mismas tensiones se pueden producir también en otras áreas, no únicamente en la dirección general de la policía. Pero insisten en que se solucionan y se sigue adelante con el trabajo. Otro de los episodios que subió los decibelios en el Departamento de Interior fue una actuación de los antidisturbios, durante una visita del Rey a Montserrat. Un activista fue denunciado por la policía, acusado de agredir a un mosso. Trapero defendió en la comisión de Interior que le había golpeado con una especie de defensa extensible. La oposición insistió en que se trataba de una caña de pescar. El hombre fue absuelto en sede judicial, y la consellera, que apoyó a su director, tuvo que rendir cuentas en el Parlament, fue denunciada y para evitar que siguiese adelante el proceso, escenificó un encuentro con el activista para apaciguar los ánimos. A pesar de las tensiones de los últimos meses, Parlon defiende públicamente el trabajo de Trapero en Interior. En la entrevista con Efe, define la labor del director como “un valor añadido” gracias a su “experiencia y conocimiento en profundidad” del mundo de la seguridad, y añade que está haciendo un trabajo “bueno y adecuado”. Asimismo, la consejera alaba el papel de Esquius al frente del cuerpo, y señala que su relevo se hará de forma que mantenga la “estabilidad” en los Mossos. En la comisión de Interior del mes de febrero, el propio Trapero defendió su relación con la consejera: “Trabajamos en equipo, tenemos una mirada bastante similar de la seguridad”. E insistió en que, aunque algunos auguraron que en que “en pocos meses” se habrían “peleado”, confió en que “no pasará”. A los cambios más políticos de la dirección operativa de los Mossos d’Esquadra, se suma la dificultad del día a día en un cuerpo policial que ha cambiado ocho veces de jefe en los últimos nueve años (algunos han repetido) y ha dejado secuelas, con riñas internas y disputas. “Se está trabajando bien. Las cosas se están haciendo bien a nivel de resultados y proyectos”, defienden mandos de los Mossos, que admiten sin embargo que las rencillas del pasado siguen pasando factura en algunas ocasiones. Aunque el talante de Esquius, añaden esas mismas fuentes, ha permitido mejorar el clima. Otras fuentes señalan además el reto de tener como director de la policía catalana a quien hasta hace poco era el máximo mando operativo, con el rango más alto que existe en los Mossos, el de mayor. “En ocasiones, baja mucho al detalle, en cuestiones que él no permitiría que hiciese un director”, explican fuentes policiales, sobre la manera de dirigir de Trapero. Otros mandos se quejan también de que la segunda cadena de mando, por debajo de la jefatura, ha dejado de tener un papel relevante. “No siempre nos tienen en cuenta”, critican. Entre las cuestiones pendientes se encuentra también la futura convocatoria para nombrar nuevos comisarios, que lleva meses a la espera de la luz verde. Entre los consultados, hay quien aguarda el ascenso de las personas más jóvenes como una posible solución al mal endémico de los Mossos de las facturas pendientes de pasado. Otros sospechan que el concurso se alarga en el tiempo por la dificultad de elegir a los candidatos, teniendo en cuenta además la cuota femenina. “Necesitamos equipos mixtos, equilibrados, que permitan pasar página”, insisten mandos del los Mossos. Y concluyen que, al final, la mayoría busca los mismo: “Que salga adelante el trabajo, que tengamos una agenda potente y que haya estabilidad”.
Interior se prepara para el relevo clave del jefe de los Mossos después de las tensiones por las infiltraciones
La jubilación del actual comisario, que se retira en octubre, obliga a una reestructuración de la cúpula de la policía catalana







