La transformación demográfica es una realidad del presente y uno de los grandes retos a medio y a largo plazo para el mercado laboral español. Según las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE), entre 2030 y 2050 España perderá 1,8 millones de personas de entre 16 y 64 años, mientras que la población mayor de 64 años aumentará en 4,8 millones. En términos relativos, el primer grupo se reducirá un 5,4% y el segundo crecerá un 41,7%.La explicación está en el relevo generacional: los últimos millones de baby boomers, personas nacidas entre 1960 y 1970, comenzarán a abandonar el mercado laboral al alcanzar la edad de jubilación; los millenials, personas nacidas entre 1981 y 1996, también irán envejeciendo y acercándose progresivamente al retiro, mientras que las generaciones más jóvenes que se incorporan al empleo son cada vez menos numerosas por la caída de la natalidad.
Al margen de la prolongación de la vida laboral o de posibles cambios en la edad de jubilación, una base potencial de trabajadores más reducida tendrá que sostener a una masa creciente de población mayor de 64 años, con efectos sobre la capacidad de las empresas para cubrir vacantes y sobre la financiación de los sistemas de protección social.










