La transformación de la fuerza laboral pasa por la forma en la que los nuevos trabajadores van sustituyendo progresivamente a aquellos que optan por la retirada. Este fenómeno se está estancando en los últimos años en España debido al progresivo envejecimiento de la mano de obra, que cada vez retrasa más su jubilación por el aumento continuado de la edad legal y por los estímulos económicos que este le retardo les reporta tras las últimas reformas de pensiones. Las previsiones a largo plazo, con 2050 como escenario final, no son por tanto excesivamente halagüeñas: las estimaciones realizadas por Randstad Research apuntan que España perderá 2,6 millones de trabajadores en los próximos 25 años debido al declive demográfico.
De acuerdo con el estudio El reto generacional en el mercado laboral: envejecimiento, escasez de talento y cualificación, publicado este jueves, el número de personas en edad de trabajar (de 16 a 64 años) pasará de los 31,7 millones actuales a 29,2 millones. “El envejecimiento de la población y la disminución de la fuerza laboral representan un desafío urgente para la sostenibilidad del mercado laboral en España”, advierte Valentín Bote, director de Randstad Research. “Es fundamental que empresas, administraciones y agentes sociales colaboren y pongan en marcha estrategias conjuntas para anticiparse a esta transformación”, añade.






