Entrevista�Sientes que el smartphone devora tu tiempo libre? La presidenta de Adolescencia Libre de M�viles Madrid explica por qu� la fuerza de voluntad no basta y c�mo peque�os gestos anal�gicos pueden devolvernos la calma mental y la conexi�n con los que m�s queremos.Actualizado Lunes,

agosto

00:26Mar�a Gij�n es la presidenta de Adolescencia Libre de M�viles de Madrid (ALMMA) y activista por el derecho a la desconexi�n.Grou

Si todos sus compa�eros de la clase tienen tel�fono m�vil, �c�mo no voy a d�rselo a mi hijo? Seguro que has tenido este sentimiento o lo has visto a tu alrededor, dentro del eterno debate sobre a qu� edad conviene dar el primer smartphone. Muchos expertos lo comparan con entregar un Ferrari a quien a�n no sabe conducir. Con este dilema comenz� su cruzada Mar�a Gij�n, creadora de @educarsinpantallas y presidenta de la Asociaci�n Adolescencia Libre de M�viles Madrid (ALMMA).

"No soy antitecnolog�a, ni mucho menos. De hecho, me dedico a las redes sociales. Precisamente por eso, s� de qu� hablo. Yo empec� a utilizarlas ya madura, con la autoestima formada, y aun as� tienes que trabajar para no compararte, ni dejarte llevar. Ten�a muy claro que no quer�a eso para mis hijos, con una mente todav�a en desarrollo", explica. Algunos la tacharon entonces de exagerada: sin tableta en el coche ni dejando a sus hijos solos ante una pantalla con dibujos. Con la pandemia vio que la expansi�n de la digitalizaci�n fue brutal: "Los coles y las familias ten�an que conciliar como pod�an. Ah� empec� a compartir recursos porque aumentaba mi preocupaci�n", cuenta. Por eso se uni� con otros padres en la misma tesitura. "Si ninguna familia quer�a dar el m�vil, no hab�a presi�n social entre nuestros hijos. Eso, acordado por clases o grupos de amigos, elimina el problema de ra�z".Ahora, tras hacerse toda una especialista que imparte conferencias y ayuda a muchos progenitures, publica T� puedes dejar tu m�vil si sabes c�mo (Grou), una invitaci�n a vivir m�s conectados al mundo real y menos a la pantalla, con 100 herramientas para apartar este ap�ndice de tu mano.Hoy en d�a todos tenemos una cierta dependencia del tel�fono m�vil pero, �qu� se�ales nos deber�an alarmar o hacer pensar?F�jate en si siempre llevas el m�vil en la mano y si necesitas tenerlo cerca, en el bolsillo o encima de la mesa, cuando est�s con otras personas. Cuanto m�s pegado a ti est� durante el d�a, peor se�al. Y al rev�s: si un d�a lo pierdes de vista en casa durante horas sin darte cuenta, esa es una se�al muy saludable. La mejor herramienta es dejar de usar el m�vil delante de otras personas. Ese h�bito marca la diferencia.Y es se�a de educaci�n y respeto...Absolutamente. Coger el m�vil delante de otra persona siempre manda un segundo mensaje: le est�s diciendo que no es tan importante para ti. Y adem�s es rec�proco: si la persona con la que est�s coge el m�vil, muchos caemos por inercia en el "pues si t� lo haces, yo tambi�n". Invito a dejar de hacer eso. Aunque la otra persona coja el m�vil, aguanta esa incomodidad. Aprende a sostener cinco minutos sin mirarlo: si est�s en una cafeter�a, observa lo que pasa alrededor, piensa en tus cosas o anota en un papel tres ideas que se te acaban de ocurrir. Los h�bitos se crean por repetici�n, y estamos llegando a un punto en el que acudimos al m�vil en cualquier momento, como en la cola del supermercado o mientras caminamos, sin espacios de tranquilidad.�C�mo podemos bloquear esta acci�n mec�nica para que el cerebro no asocie que, si no hago nada, cojo el tel�fono?Primero, darnos cuenta de que cogemos el tel�fono en cada minuto de espera, aburrimiento o tiempo libre. Ese tiempo libre lo estamos ocupando siempre con el m�vil, y por eso da la sensaci�n de que ya no nos queda. Una vez eres consciente, cuando llega esa inercia, hay que reprimirla. Entiendo que cada uno tiene sus circunstancias y yo trabajo con el m�vil, as� que hay momentos en los que si vas entre reuni�n y reuni�n y necesitas mirarlo, fenomenal, pero por que vas a enviar un e-mail, no para entrar en redes sociales.�Somos m�s impacientes ahora?Yo misma me di cuenta de que mientras cargaba una p�gina, ya estaba mirando el m�vil: no aguantaba ni eso. Hay que reentrenar el cerebro a esperar 30 segundos, un minuto, cinco... Y ocurre algo m�s: sin saber c�mo, cuando lo miras se te han ido 30 minutos. Me pasa a m� tambi�n, as� que hay que repetirse la consigna. Cuesta mucho: es la mente humana luchando contra una herramienta dise�ada conociendo sus propias vulnerabilidades. Cuanto m�s separaci�n f�sica haya, m�s f�cil va a ser, mucho m�s f�cil que gestionar t� mismo meterte solo unos minutos en cada aplicaci�n.A veces no somos conscientes y decimos que no tenemos tiempo, pero si analizamos el que perdemos de la mano del tel�fono, podr�amos sacar hasta para entrenar, �no?Exacto, es una barbaridad. Son mini tiempos, porque no est�s seis horas seguidas con el m�vil, sino en modo multitarea, pero para m� es la primera herramienta: ver el tiempo de uso. Cada persona tiene su patr�n: unos al correo electr�nico, otros a WhatsApp, otros a Instagram o TikTok, otros a consultar Bloomberg o mirar casas en Idealista de forma compulsiva. Se trata de identificar en qu� se te va el tiempo y actuar en consecuencia. A partir de ah�, si hay aplicaciones de las que puedes prescindir, qu�talas de la pantalla de inicio. Eso, junto con desactivar las notificaciones, son dos cambios brutales: puedes reducir el tiempo de uso un 30% sin ning�n problema solo con eso.Imagina que me quito de inicio WhatsApp. Eso hace que, a veces, no conteste un mensaje en tres o cuatro horas, o de la tarde-noche al d�a siguiente. �Tendr�a que educar a mi entorno o avisarles para no preocupar?Tambi�n se educa al entorno en eso: yo lo tengo avisado en WhatsApp, oye, si es urgente, me llamas; si es de trabajo, me mandas un correo; y si no, tienes que saber que a lo mejor tardo en responder siete horas, cuatro, depende del d�a.Eso de dejar en visto puede generar ansiedad en los j�venes...Claro, es que han aprendido a relacionarse solo por mensaje, y no contestar es como hablarle a alguien a la cara y que te ignore. Yo, por ejemplo, con WhatsApp ni siquiera veo los mensajes hasta que decido mirarlos, precisamente para no generar esa incertidumbre en la otra persona ni esa carga cognitiva en m�: ver el mensaje ya implica "tengo que contestar" o "tengo que buscar esta informaci�n".Entonces, �qu� les recomendamos a los adolescentes?Empezar antes, desde los seis, siete u ocho a�os, con el tel�fono fijo: que llamen a los abuelos, a la prima... desde casa. Eso les da libertad para llamar cuando quieran, para practicar la interacci�n por voz, algo que se ha perdido. Ahora muchas veces les da verg�enza llamar porque no han tenido esa pr�ctica, y cuando llega la adolescencia ya se han acostumbrado a que la �nica forma de comunicarse es un mensaje y a que todo depende de un smartphone.Hablando de adolescentes, �cu�nto tiempo de lectura les est� robando el scroll infinito? Bueno, y tambi�n a adultos, claro.Claro, nos roba tiempo de lectura a todos. Otra recomendaci�n clave es no llevar el m�vil a la cama: adem�s de dormir mejor, esa �ltima media hora antes de dormir puedes dedicarla a leer, hablar con tu pareja o simplemente reposar sin seguir activado. Con los adolescentes hay que empezar desde muy peque�os. La lectura tienen que verla en casa, y no solo a nosotros, sino interactuar con ellos en voz alta. Yo sigo leyendo a mis hijos por la noche, y mi hijo mayor, que tiene 12 a�os, disfruta de que sigamos haci�ndolo aunque tambi�n tenga sus propias lecturas. Se ha convertido en un ritual familiar. Tambi�n es bueno llevarlos a talleres de lectura, ilustraci�n o c�mic, exposiciones, cualquier actividad que refuerce las ganas de leer. Siempre hay que buscar opciones nuevas. Pero el espacio de antes de dormir sin m�vil deber�a ser sagrado, en ni�os y en adultos.Hay much�sima gente que est� empezando a comprar despertadores anal�gicos, tambi�n con la intenci�n de no empezar el d�a con el m�vil, ni terminarlo con �l.Al final, se trata de que tus dos primeras horas sean para ti: ir al gimnasio, leer la prensa, desayunar con calma, ir al trabajo escuchando la radio en el coche, pero sin mirar mensajes, ni siquiera en el transporte p�blico. Es un cambio transformador. Puede parecer dif�cil, pero casi nadie empieza a trabajar antes de las dos horas de despertarse, as� que es perfectamente posible, y hace que empieces y termines el d�a mucho m�s conectado contigo mismo. Un truco es volver a los objetos de un solo uso, como el despertador, la calculadora, un cuaderno de notas, la c�mara de fotos... Todo lo que el m�vil ha ido absorbiendo, junto con la cartera. Al final, eso hace que dependamos de un solo aparato para todo. Hay gente que dice que con perro es m�s f�cil salir sin m�vil. Pero, m�s all� de eso, �qu� a�ade salir a caminar sin el tel�fono? Conectar con la naturaleza ya tiene beneficios por s� solo, y si adem�s haces los 10.000 pasos que todos perseguimos, parece un beneficio m�ltiple, �no?Claro, y esto conecta con aprender a estar sin hacer nada, entre comillas. A m�, por ejemplo, me encanta escuchar p�dcast y, como nos hemos acostumbrado a buscarle productividad a cada momento, sal�a a andar o a hacer un recado y enseguida pensaba ya qu� conferencia me llevaba. Y, al tenerlo encima, no me quedaba ah� y terminaba respondiendo y mirando cosas. Hay que dejar que la mente respire, que descanse, que se abra a otras cosas. Cuando la cabeza est� todo el rato en el d�a a d�a, en la productividad y en las tareas pendientes que el m�vil refuerza, dejamos de mirar la ciudad y matamos esa capacidad de asombro que tenemos de ni�os. Necesitamos, de nuevo, separarnos f�sicamente del aparato, no basta la fuerza de voluntad.�Y qu� es un ayuno de dopamina? El ayuno de dopamina consiste en dejar al cuerpo un tiempo sin los est�mulos constantes que disparan esta hormona. Nos la dan sobre todo las redes sociales, pero tambi�n los videojuegos, las compras online, el juego de apuestas, el porno y las series. Hay que ser consciente de ese chute y obligarnos a prescindir de esos est�mulos para volver a valorar la vida m�s lenta. Lo comparo con la alimentaci�n: si no comes procesados, la fruta te sabe intensamente dulce; si comes mucho az�car procesado, ninguna fruta te sabe ya lo bastante dulce cuando te apetece un capricho. Si nos acostumbramos a la gratificaci�n instant�nea, �nos aburrimos de todo?Esto es complicado en adultos, pero mucho m�s en ni�as, ni�os y adolescentes, porque est�n formando su desarrollo. Si te acostumbras a necesitar est�mulo constante, no aguantas una conversaci�n pausada, un concierto de m�sica cl�sica o una obra de teatro a ritmo lento. Ya pasa con el cine: las pel�culas antiguas parecen lentas, y hay quien las ve al doble de velocidad, igual que los audios. Y ver as� hace que luego no soportes una conversaci�n que vaya despacio.�Qu� soluci�n propones?Recomiendo para todos, pero sobre todo para ni�as, ni�os y adolescentes, volver a ver pel�culas de los 80 y 90, con esas introducciones largas y cuidadas, con varios minutos de cr�ditos e ilustraciones. Acostumbrarse a eso desde peque�os ense�a a valorarlo. Si siempre saltamos la intro o el siguiente cap�tulo, aprendemos a necesitarlo todo ya. Y eso, trasladado a la vida real, trae problemas: en el trabajo, en las relaciones, la necesidad de que todo sea inmediato, atractivo y estimulante... En la vida no todo lo es, y no pasa nada.De hecho, ya est� afectando a la atenci�n y a la concentraci�n en las aulas, �no? Es desolador. Lo sab�a por los estudios, pero al hablar con profesores de todas las edades confirman lo mismo: notan una falta clara de atenci�n, concentraci�n, comprensi�n lectora y vocabulario. Es una barbaridad. Yo, adem�s de todo esto, soy monitora de esqu�. Llevaba 20 a�os sin dar clase y he vuelto este a�o con grupos de primaria y secundaria. Y nos hemos quedado alucinados. Al principio pens�bamos que ten�an problemas de audici�n. Y esto en una actividad l�dica, esquiando en la monta�a. Han perdido ese foco tan importante para todo: aprender, concentrarse, memorizar, pero tambi�n para estar con una persona y escuchar.�C�mo interpretas el boom de actividades anal�gicas que estamos viviendo, como grupos de costura o punto, talleres de escritura, cer�mica o bares para pintar tu propia taza, esa vuelta a hacer cosas con las manos y a incentivar la creatividad?Se trata de estar en calma, sin est�mulos constantes, y de recuperar el foco. La cer�mica, la pintura o el crochet implican concentrarse en una sola cosa, y por eso tiene sentido esta vuelta, que adem�s est� protagonizando gente joven que ya ha crecido con el smartphone. Es importante fomentar este tipo de actividades desde la infancia, para que desarrollen esas habilidades desde peque�os.�Y c�mo ves los domingos sin m�vil?Al final, lo que necesitamos los adultos es separarnos del tel�fono. Como es dif�cil hacerlo de forma individual, una opci�n es dejarlo directamente en casa un d�a, por ejemplo, un domingo de plan familiar o barbacoa, pero resulta mucho m�s f�cil si buscas actividades con otras personas que ya de por s� no impliquen el m�vil. En realidad, estamos "comercializando" actividades que antes eran parte del d�a a d�a, como leer sin m�vil. �Qu� lecciones crees que nos dej� el apag�n sobre la dependencia?Los adolescentes s� sintieron cierto agobio por no poder usarlo, dejando aparte las situaciones de peligro real, pero el resto de la gente no estaba agobiada, porque nadie ten�a m�vil. En general, disfrutamos de un d�a sin exigencias de trabajo, sin estar pendientes de redes ni de WhatsApp. Los parques se llenaron, salimos a las terrazas, a caminar... Quitando los casos de gente con problemas en ascensores o de salud, en general todos agradecimos un d�a as�.Podr�amos pactar unas horas de apag�n semanales...No es posible establecerlo as�, porque no puede ser el mismo d�a para todo el mundo, pero s� necesitamos ese tipo de par�ntesis. Los planes en la naturaleza con otras personas que busquen lo mismo, no con gente que tambi�n va a estar todo el rato con el m�vil, el deporte y cualquier actividad que fomente la concentraci�n y el foco nos ayudan a separarnos del tel�fono y a que se convierta en lo que deber�a ser: una herramienta de trabajo, como el ordenador. El ordenador no nos est� reclamando todo el d�a; lo usamos en unas horas fijas, en un sitio fijo, y salvo urgencia, no estamos todo el rato pendientes de �l.�Y qu� hay de lo que s� depende de nosotros, como pactar contigo mismo un d�a de desconexi�n a la semana o hacer un detox digital por horas? �De verdad funciona? �T� misma has notado el cambio?Cuanto m�s recurrente es la desconexi�n, m�s se nota. Pero basta con irse un fin de semana sin m�vil para ver lo que florece: muchas veces no hacemos otras cosas simplemente porque, de forma inconsciente, sabemos que tenemos el m�vil ah�. Es parecido con la comida: si en casa solo hay fruta y verdura, acabas comiendo estupendamente, pero si tienes la despensa llena de aperitivos salados y dulces, eso es lo que te llama.El verano es fant�stico para desintoxicarse, �no?Sin duda, observa qu� haces con ese tiempo cada vez que te apetece mirar el m�vil: a lo mejor lees, paseas, llamas a una amiga con la que hace tiempo que no hablas, o retomas alguna afici�n de la infancia, como esos crucigramas que hac�as con tu abuela y que llevabas a�os sin tocar. Los domingos, los fines de semana, o los d�as que mejor encajen contigo. No quiero cerrar esto a una �nica f�rmula, porque cada estilo de vida es distinto. �Qu� le dir�as a las familias que piensan que todo esto no es para tanto? Quienes dicen que no es para tanto no quieren verlo, porque es m�s f�cil dar una tableta que dedicarles tiempo, igual que dar chuches en vez de fruta. Pero tenemos hijos, y cuidar su salud f�sica y mental es una responsabilidad. Eso no quita que haya excepciones puntuales, siempre que el d�a a d�a siga esa l�nea saludable. Y luego est�n los que no son conscientes de todo lo que hay detr�s: el acceso que tienen los pederastas a los menores en redes, el acoso que pueden sufrir o ejercer, mandar y recibir fotos, escribir de ciertas formas... WhatsApp, por ejemplo, es hoy una de las principales v�as de bullying, sin entrar siquiera en acoso sexual o fotos comprometidas. Existen un mont�n de riesgos directos que ya conocemos, que vemos todos los d�as en los medios, que nos han ayudado much�simo en los �ltimos a�os a visibilizarlos. Tambi�n hablas del coste de oportunidad: todo lo que dejan de hacer cuando est�n con un m�vil.Suponiendo que existiera un m�vil perfecto, sin scroll infinito y con el que solo aprendieras idiomas, tener un smartphone igualmente te aparta de cosas esenciales para el desarrollo infantil y juvenil: la interacci�n en persona, moverte, hacer deporte, estar en la naturaleza, jugar, ganar autonom�a f�sica, ser capaz de ir sola de un sitio a otro, saltar, caerte y levantarte, bajar una cuesta en bici y sentir el miedo antes de frenar, y aprender tambi�n de esos errores.Vamos a un parque y vemos un banco con 12 adolescentes, cada uno con su m�vil. �Est�n perdiendo, justo en un momento crucial como la adolescencia, la pr�ctica de la interacci�n social?Est�n dejando de desarrollar la empat�a. Y eso ya es grave de por s�; si adem�s est�n expuestos a contenido violento, con ideaci�n suicida o pornograf�a, el da�o es mucho mayor. Pero aunque no existiera ese contenido, les estamos robando la infancia. Es as� de claro: la infancia es el patio en el que vas a jugar el resto de tu vida, y c�mo te construyes en ella, especialmente a nivel de salud mental, determina c�mo te vas a relacionar de adulto. Por eso insisto en que esto no es solo un problema de las familias, sino un problema de salud p�blica para toda la sociedad. Los chavales que crezcan sin empat�a, sin capacidad de frustraci�n ni de autorregulaci�n, con menos memoria y concentraci�n, que son carencias ya demostradas cient�ficamente, ser�n los futuros gobernantes, polic�as, m�dicos, bomberos, profesores: la calidad de las personas en las que confiamos va a bajar. Y, por otro lado, vamos a tener m�s personas con comportamientos delictivos que hoy nos cuesta entender. �Te refieres a las Manadas?Cuando empezaron a conocerse los primeros casos de abusos grupales entre menores de 13 y 14 a�os, nos parec�a inexplicable, y la raz�n est� en que lo han visto en el porno. O j�venes de 20 a�os cometiendo delitos graves por motivos absurdos, como el caso de un chico que mat� a un fontanero por una chapuza mal hecha. �C�mo hemos llegado hasta aqu�? Porque falta capacidad de frustraci�n, de argumentar; uno puede enfadarse y hasta romperle el coche a alguien, pero de ah� a matar a una persona hay un salto que deber�a ser impensable. Como sociedad, esto me preocupa mucho, porque ya est�n creciendo generaciones que llevan smartphone desde los 12 a�os. El gran problema de las redes sociales se ha agravado especialmente en los �ltimos cinco a�os, y todav�a no hemos hablado de la inteligencia artificial, que es otro factor detonante. �Piensas que ser� a�n peor?A las familias siempre les digo que esto es como una ruleta de efectos negativos: menor concentraci�n y memoria, empobrecimiento del lenguaje, menos empat�a, menor capacidad de frustraci�n, problemas de salud mental, trastornos alimentarios, autolesiones, ideaci�n suicida, sufrir o ejercer bullying o acoso sexual, env�o o reenv�o de fotos comprometidas que constituyen pornograf�a infantil... Es una ruleta: elige qu� quieres que le toque a tu hijo. Ninguna opci�n es buena; unas son peores que otras, pero ninguna es deseable. Esa es la situaci�n. �Es dif�cil y hay que luchar cada d�a? S�, pero cuantas m�s familias sean conscientes, m�s f�cil resulta. Suena a escenario apocal�ptico.Es verdad que el m�vil es muy social, lo tiene todo el mundo y puedes hacer cosas buenas con �l. Ah� est� un poco la dicotom�a: no es algo absolutamente malo, como el tabaco... bueno, para los menores s�. Debemos dar ejemplo los adultos tambi�n. Ir a una parada de autob�s y que no est� todo el mundo con el m�vil. Simplemente, por conciencia y resistencia social. Necesitamos eso, y necesitamos que los centros educativos tambi�n apoyen, porque hay familias que no tienen tiempo para coordinarse con otras. T� puedes dejar tu m�vil si sabes c�moPor Mar�a Gij�nEst� editado por Grou y se puede comprar aqu�. Precio: 18 euros. 272 p�ginas.Educaci�nPsicolog�a