Mark Zuckerberg podría revivir en su propia carne el momentum que en los años 90 tumbó a las grandes tabacaleras. El juicio contra Meta que empezó esta semana en Oakland, California, recupera la arquitectura legal del caso que logró limitar a la gran industria del tabaco en EE.UU.. La demanda de 233 páginas liderada por California, Nueva Jersey, Colorado y Kentucky pone el foco en el hecho de que la empresa diseñó sus redes sociales (Instagram y Facebook) a sabiendas de sus efectos nocivos en los menores.

Este planteamiento también obliga a mirar a Meta desde un encuadre muy concreto, y que hace tres décadas fue clave para tener éxito contra las grandes tabacaleras. Antes de que se abriera el gran caso estatal, la industria había ganado más de 800 demandas privadas en las que se les exigía responsabilidades por los daños causados. Pero las compañías lograron escudarse poniendo el acento en la libertad individual y culpando al fumador de sus decisiones, a pesar de que ya había investigaciones que vinculaban el tabaco con el cáncer y otro tipo de afecciones.

Para evitar que volviese a caer en saco roto, los estados decidieron dejar fuera de la discusión la responsabilidad por los daños y apuntaron a las prácticas sistemáticas de la industria para fomentar el tabaco, especialmente entre los menores. Uno de los ejemplos más sonados es el dibujo animado Joe Camel, que la marca Camel presentó en 1988 y que era tan reconocible por los niños como Mickey Mouse.