Por Giovanna Ferullo Mena |

Ciudad de Panamá (EFE).- En medio de una masa de agua de color verde oscuro se ven algunas pequeñas islas de frondosos árboles tropicales que sirven de telón de fondo a los gigantescos buques portacontenedores o gaseros que avanzan lentamente en su tránsito por el Canal de Panamá.

Estas naves están en el lago Gatún, creado en 1913 con una superficie de unos 436 kilómetros cuadrados que lo situó durante varios años como el mayor del mundo. Al navegarlo, da la impresión de estar en el mar dada su vastedad.

«Dentro del embalse Gatún está el canal de navegación por el que transitan los buques y las esclusas» del Canal de Panamá, por el que pasa entre el 3 % y el 5 % del comercio mundial, explica Nelson Guerra, supervisor hidrólogo de la vía que une el Atlántico y el Pacífico.

El Canal de Panamá, operativo desde 1914 y con una ampliación en servicio desde 2016, es el único de agua dulce del mundo. Lo alimentan Gatún y también el embalse de Alhajuela, creado en 1935 y de unos 50 kilómetros cuadrados de superficie. Este segundo lago suple al primero y también a una generadora eléctrica.