Cuatro días antes de que se produjera el golpe de estado, Federico García Lorca decidió, entre muchas dudas, marcharse en el tren de la noche del 13 de julio de 1936 a Granada. Lo describió su íntimo amigo Rafael Martínez Nadal, con quien pasó su última jornada en la capital: "Un poco antes de las dos subí al piso alegre y alto que ocupaba la familia García Lorca en el número 102 de la calle de Alcalá. Federico estaba todavía a medio vestir, envuelto en albornoz blanco, con aquella impresión de salud, pulcritud y biendormido que daba siempre al salir por primera vez a la calle, muy entrado el día, como si a diario reestrenara, sólo por unas horas, su mejor figura de cinco o diez años atrás", según escribió el mismo Rafael Martínez Nadal en El público. Amor y muerte en la obra de Federico García Lorca (Hiperión, 1988). Habían quedado para comer en casa de Rafael con su madre Lola, y este notaría a Lorca tan deprimido como tras la publicación del Romancero Gitano en 1928, aunque por causas distintas: "Allí estaba la misma sensación de verle y verse solo, vacilante, perdido el timón; como entonces, rehuía ahora a la gente y se refugiaba en la intimidad de algunos viejos amigos. Durante la comida no cesaba de preguntarme: –Pero tú, ¿qué crees que va a pasar?– Y dirigiéndose a mi madre
El último día de Lorca en Madrid: por qué el poeta rechazó la idea de escribir 'La bola negra'
Antes de partir a Granada le entregó a su amigo Rafael Martínez Nadal un paquete con el manuscrito de 'El público', obra inacabada que le hizo desechar 'La bola negra', idea que ahora recuperan en el cine los Javis











