Federico García Lorca dejó Madrid en julio de 1936 huyendo de la violencia política que se vivía en la capital. El ambiente prebélico se extendía por toda la ciudad y por gran parte de España. El gran poeta, de 38 años, pensó que estaría mejor en Granada, en casa de sus padres, en la residencia de verano de la Huerta de San Vicente. Además, quería pasar en familia el día de san Federico; su nombre y el de su padre.
Pero él no sabía que solo bajar del tren los cuchillos contra la familia García Lorca ya estaban afilados. Rencores por rencillas económicas y personales entre las familias burguesas de la vega granadina y rivalidades políticas dentro de los propios sublevados contra la República pondrían al gran poeta en el centro de una conspiración asesina que culminaría con su detención y poco después con su fusilamiento, del que se cumplen 90 años.
En la crónica negra desembocan todos los ríos de la pasión: el deseo, la avaricia, los celos, la ira, el odio, el amor, la codicia, la ambición... Son relatos llenos de matices, de medias verdades, de fortalezas y de debilidades, de inocencia y de crueldad.
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