Ni siquiera está claro cuándo murió y, mucho menos, donde fue enterrado. Y, si fue exhumado en algún momento, dónde está su actual sepultura. Las últimas horas del poeta y dramaturgo Federico García Lorca antes de su asesinato siguen guardando misterios. Ahora que se cumplen en agosto 90 años de su fusilamiento, la teoría más plausible y que sintetiza varias anteriores es que el crimen fue la culminación de una conspiración por diversas causas.El autor del Romancero gitano y Bodas de sangre llegó a Granada el 13 o 14 de julio de 1936. Fue a casa de su padre, Federico García Rodríguez, un acaudalado propietario de tierras, industrial y prestamista, explica Miguel Caballero, investigador de la vida del poeta.Lorca, en Barcelona, siete meses antes de su asesinato REDACCIÓN / TercerosEl padre de Lorca y los cabezas de otras dos familias, los Alba y los Roldán, primos de mayor o menor grado entre ellos, competían por los terrenos y acabaron generándose enemistades. García Rodríguez tomó cierta delantera en los negocios, llegando en algún caso a perjudicar a sus primos, lo que engendró un núcleo de rencor. “Principalmente, las rencillas eran contra su padre y al final las paga la joya de la familia que era el hijo”, afirma Caballero.Esos rencores se acrecentaron porque en la obra teatral La casa de Bernarda Alba la trama se inspira en los Roldán y en los mismos Alba, lo que no fue nada bien encajado por los primos. “Era una venganza literaria. Incluso la madre de Lorca recomendó a su hijo que cambiara los nombres del drama”, afirma el investigador, quien recuerda que el autor lo desoyó.“Las rencillas eran contra su padre pero al final las paga la joya de la familia”, afirma el investigador histórico Miguel CaballeroUna unión de intereses entre los Roldán y los nuevos gestores del sistema fascista instaurado en Granada culminó en una denuncia contra Lorca en el Gobierno Civil. Se le acusaba de ser un espía de los rusos y de hablar con ellos con una radio secreta. Una invención. Además, en el texto se añadían observaciones gruesas sobre su homosexualidad.Para entonces, Lorca ya se había refugiado en la casa familiar de su amigo, el poeta falangista Luis Rosales, que se jugó la vida por “esconder a un rojo”. “Mi padre quedó totalmente señalado. A mi tío le dijeron: el siguiente será tu hermanito”, recuerda Luis Rosales Fouz a La Vanguardia , el hijo del amigo de Lorca que lo acogió.El 16 de agosto de 1936, una partida paramilitar liderada por Ramón Ruiz Alonso irrumpió en el domicilio de los Rosales y se llevó al poeta citando la denuncia que había contra él, pero sin mostrarla. Víctor Amela, autor del libro Yo pude salvar a Lorca , afirma que Ruiz Alonso estaba enemistado con los Rosales por no haber podido entrar en Falange y los culpaba de ello. Sin embargo, Caballero asegura que el líder de la partida que detuvo a Lorca sí formaba parte de Falange y añade que pudo ser “un tonto útil” manejado por los Roldán.Aunque los Rosales, cuyo hijo mayor era el líder del partido de José Antonio Primo de Rivera en Granada, trataron de salvar a Lorca, nada pudieron hacer por él. Cuando al día siguiente consiguieron una orden de libertad del gobernador militar, les dijeron que ya lo habían fusilado.Hay varios especialistas, como el periodista José Luis Vila-San-Juan o el hispanista Ian Gibson, que acaba de publicar un nuevo libro – No me encontraron. La fosa de Lorca: crónica de un olvido (Aguilar, 2026)– que creen que les mintieron y que, muy probablemente, el poeta seguía en el Gobierno Civil o en una finca llamada La Colonia, donde iban los condenados a muerte.Redactor de La Vanguardia desde 2005 en áreas de Sucesos e Internacional. Codirector del podcast Dossier Negro. Antes en El Mundo y en Antena 3 Radio. Últimos libros: 'A la velocidad del hachís' y 'Mala gente'
El misterio de las últimas horas de Lorca
A los 90 años de su asesinato, se afianzan las teorías que afirman que su ejecución surgió de una conspiración múltiple









