Estrella Caballero no quer�a irse de Ceuta. A sus 81 a�os su intenci�n era quedarse en su hogar. Ten�a constancia de la avalancha de 80.000 inmigrantes que atravesaron la frontera con Marruecos el pasado 30 de julio, pr�cticamente la totalidad de personas censados en la ciudad aut�noma. Pero a ella de su techo no la mov�an. �Yo no me quiero ir de mi casa�, le repet�a a su hijo Anselmo Cruces, un dise�ador gr�fico e industrial que, por su seguridad, quer�a que fuera pasar unos d�as a la casa que tiene en Algeciras junto a su tita.Finalmente, Estrella cambi� de opini�n cuando volvi� a pisar la calle el 5 de agosto, d�a en el que se celebra la procesi�n en honor a Santa Mar�a de �frica, �Madre y Patrona de la Ciudad� desde 1418. �La impresi�n fue enorme. Sinti� de golpe la cruda realidad, el drama humano�, explica su hijo. Estrella vio ni�os de la edad de sus nietos deambulando solos, pidiendo un tel�fono para contactar con su familia o durmiendo en los callejones. La anciana rompi� a llorar. Le repet�a una y otra vez lo mismo a su hijo: "�D�nde les puedo comprar comida?"�. Pero los supermercados cercanos estaban cerrados o desabastecidos.�Al volver a casa hablamos. No se trataba de que quisiera echarla de su casa, sino de que todos estar�amos mucho m�s tranquilos si ella estuviera fuera unos d�as mientras la situaci�n se aclara. Mi preocupaci�n es que, si surge cualquier problema de salud y hay que salir r�pidamente, ella est� en un lugar seguro y pueda recibir toda la atenci�n que necesite. As� que al final acept� irse a la casa de Algeciras�, recuerda Anselmo.Cogieron el ferry el viernes 8 de agosto a las 17:30 horas. El barco iba lleno de �abuelos, ni�os y familias�. �No es gente que quisiera marcharse de Ceuta. Era gente que, ante la incertidumbre, est� intentando proteger a los suyos�, reflexiona el dise�ador.En calles, parques, playas y laderas de Ceuta siguen durmiendo miles de personas casi un mes despu�s dela entrada masiva del 31 de julio. De manera inversa, decenas de ceut�es abandonan sus hogares temporalmente. Y si el trabajo no lo permite, env�an fuera a sus hijos hasta que la situaci�n se normalice. Hay padres que incluso exigen a los centros educativos que vayan organizando clases telem�ticas como durante la pandemia. Para los ceut�es que tienen una segunda residencia, familiares o amigos fuera de la ciudad, marcharse de forma provisional se ha convertido en la �nica alternativa para que menores y ancianos �vivan tranquilos�.Llegada de pasajeros del ferry procedente de Ceuta al puerto de Algeciras.Candela N. G.Araba Press�Tenemos coartadas nuestra libertad del d�a a d�a. Con mi hijo de nueve a�os s�lo he podido salir a casa de una amiga. Y as� va a ser lo que queda de verano. Y me temo que el oto�o y el invierno. Porque seguiremos igual�, especula una abogada ceut� que prefiere no dar su nombre. �Cuando llueva nos quitar�n el polideportivo para meter a los que queden porque se estar�n mojando y hace fr�o y nos quedaremos sin k�rate para los ni�os, ni yoga, ni h�pica. Y si hay, van a estar bajo la mirada de delincuentes, porque muchos tienen antecedentes. Esa es la realidad, pero no se dice�, denuncia.�Ceuta ahora mismo es una ciudad sin ley. Y quienes hemos crecido en ella hemos tenido siempre una sensaci�n de incertidumbre que quiz� desde fuer es dif�cil de entender... Existe desde hace generaciones ese miedo a que un d�a ocurra algo y nuestra ciudad se vea desbordada. La Marcha Verde de 1975 a�n est� muy presente en la memoria colectiva de los ceut�es�, explica el hijo de Estrella, al frente de una empresa familiar de carpinter�a de aluminio y vidrio de tercera generaci�n con 15 empleados, varios de ellos de origen marroqu�.Temores del pasado�T� no sabes si los inmigrantes que se han quedado van de buen rollo o va a haber un levantamiento. Porque ahora mismo la situaci�n es la que es, pero, como pas� hace unos a�os, que hubo un levantamiento de 240 subsaharianos�, rememora Anselmo. Se refiere a los disturbios del �ngulo del 11 de octubre de 1995, considerado �un antes y un despu�s� en la historia de Ceuta como frontera sur de Europa.Ese d�a, los migrantes subsaharianos se encontraba bloqueada en las Murallas Reales. La salida del colectivo de kurdos, autorizada por el Ministerio del Interior y ejecutada por la Polic�a Nacional, fue la chispa que encendi� las primeras protestas de los africanos que se sent�an discriminados. Muchos eran originarios de Ruanda que acababan de huir del genocidio y comenzaron a lanzar piedras en direcci�n a la Avenida San Juan de Dios. Tambi�n quemaron cartones y telas, para reclamar una soluci�n a sus demandas de asilo o poder quedar libres para irse a la Pen�nsula.El humo, impulsado por el viento de levante lleg� a los barrios de Had� y el Morro y la situaci�n perdi� r�pidamente el control. Hubo enfrentamientos con la poblaci�n y las fuerzas del orden que se saldaron con 200 detenidos, dos inmigrantes gravemente heridos y un Polic�a Nacional, Antonio Arrebola Alc�ntara, herido de bala. El disparo sali� de una vivienda pr�xima a las Murallas, pero nunca se descubri� el autor. �Ahora no son 250 inmigrantes. Se calcula que siguen en la ciudad 8.000 � 9.000, no sabemos. Lo �ltimo que he le� es que eran 10.000. Tambi�n tengo una amiga que me ha repartido en un d�a comida para 5.000 personas. Si con 250 personas ardi� Troya, imag�nate lo que puede pasar si esto se calienta�, dice Anselmo.Exilio gaditanoEn C�diz, Antonio -nombre ficticio- toca el ceitil que le cuelga del cuello. Es la moneda tradicional de la ciudad aut�noma que se replica para pulseras y colgantes como s�mbolo de identidad. Acu�ada durante el reinado de Alfonso V de Portugal, El Africano (1438-1481), en el reverso de la moneda de cobre aparece un castillo con tres torres sobre tres olas. La moneda permaneci� en circulaci�n durante d�cadas, incluso cuando la ciudad pas� a formar parte de la Corona de Castilla en el siglo XVII.�Me la regalaron los ni�os que atend�a en Ceuta�, recuerda. No da su verdadero nombre por razones laborales. Es sanitario y la situaci�n est� �caliente� para su gremio. �Est�n desbordados�, se�ala. No ayuda la tensi�n vivida esta semana entre el presidente de la ciudad, Juan Jes�s Vivas (PP) y M�nica Garc�a, ministra de Sanidad (Sumar). Garc�a afirm� que �los migrantes no traen enfermedades� y que pueden contraerlas ahora �por las condiciones de insalubridad� en las que viven los que no han sido devueltos a Marruecos. Vivas le recrimin� que haya ido a �dar lecciones de humanidad y solidaridad� a Ceuta.Osvaldo Norberto Vargas y Anselmo Cruces Caballero, vecinos de Ceuta.Cr�nica�Como compa�era, ten�a que haber venido la primera. Porque con nuestro c�digo deontol�gico se nos caen las manos por ayudar a todo el mundo�, recalca Antonio. �l lleg� a Ceuta �siendo un ni�ato� y se qued� a estudiar T�cnico de Laboratorio Cl�nico y Biom�dico en el IES Almina. �Me e enamor� de su gente, de c�mo se pod�a vivir tan bien entre tantas culturas. Hice amigos, hermanos, de todos los colores, razas y religiones que a m� me importan un reverendo carajo�, destaca.Antonio se considera caballa, como se conoce coloquialmente a los ceut�es, porque all� vivi� �la mejor �poca� de su vida. �Siempre anduve sin miedo y sin problemas. Iba a todos lados: a hacer pr�cticas al Pr�ncipe con mi amiga Piedad, a Los Rosales a estudiar con Pen�lope... Ten�amos unas fronteras permeables. Ven�an las se�oras a vendernos las cosas de su huerto y nosotros �bamos encantados. El que no ha vivido en Ceuta no sabe que es ir a Castillejos a comprar pescado no sabe lo que era eso�.Pero ha llegado el momento en el que no ha podido m�s. �Me fui llorando de Ceuta porque me parec�a un sitio magn�fico para haber continuado mi vida. Pero sent� que all� a nadie le importaba ya nada. Lo que est� pasando ahora es inconcebible. Es asqueroso que no te ayude nadie. Los da�os psicol�gico que va a dejar esto no lo sabe nadie, porque es mucho estr�s. Y como le pase algo malo a mi gente quemo el Rif�, advierte.�Muchos ceut�es vivimos una situaci�n que resulta dif�cil de explicar con una sola palabra. En mi caso, lo que siento es incertidumbre. Incertidumbre porque no sabemos qu� va a pasar. Escuchamos declaraciones, promesas y mensajes de las instituciones, pero echamos en falta soluciones claras y concretas. Mientras tanto, la situaci�n se vive en las calles y afecta directamente a nuestro d�a a d�a�, resume Osvaldo Norberto Vargas, argentino nacionalizado espa�ol y residente en Ceuta.Su esposa y �l se han planteado abandonar durante un tiempo su vivienda en Ceuta. S�lo le ha frenado la intranquilidad de �dejar tu casa sola y encontrarte con alg�n problema en tu regreso�. �No es que quiera se�alar a nadie o piense que todas las personas que han llegado sean iguales, pero la situaci�n que estamos viviendo genera sensaci�n de inseguridad y falta de control. Tambi�n tengo aqu� estos d�as a mi padre, una persona mayor. Y como hijo, es inevitable sentir miedo. Cuando pienso en �l caminando solo por la calle, me pregunto qu� podr�a pasarle y eso me genera angustia�, describe este experto jugador de padel."Duele profundamente"�No soy de piedra. Me duele ver a tanta gente en la calle. No hablamos s�lo de adultos. Hay ni�os, padres con sus hijos, familias enteras de todas las edades que se encuentran en una situaci�n que es dolorosa de contemplar�, afirma Osvaldo.La semana pasada, Moncloa anunci� 1.500 nuevas plazas de acogida que se ubicar�n en tres espacios de titularidad estatal -las instalaciones de la h�pica, el antiguo campo de f�tbol del cuartel de Caballer�a y el espacio El Guano- y mientras que el cuarto, la explanada de parking del embolsamiento en Loma Colmenar, conocida como Los pisos de colores, es propiedad de Ceuta.Sora es una ceut� de origen magreb� que trabaja como celadora en un colegio de educaci�n especial. �Jam�s en mi vida he visto cosa igual�, relata. Vive en el extrarradio, en la calle Marcelo Rold�n. �No tenemos descanso, vemos a la gente escondida. Siento que es el inicio de la p�rdida de nuestra ciudad�, lamenta.Pens� en irse, pero cree que �los caballas estamos hechos de una pasta especial� e irse era rendirse. �Aguantaremos por mucho que nos quieran dividir y unos y otros caigan en la trampa. Aqu� no valen los colores ni la hipocres�a. Tenemos que estar juntos�, afirma. Eso s�, siente que su zona es �el Oeste�. �Por la noche comienzan a moverse por Had� que est� sin presencia policial por la obra�, explica. Had� acoge el proyecto m�s ambicioso del Gobierno de Ceuta: contempla la remodelaci�n de todas las infraestructuras y la creaci�n de una galer�a para agua potable, riego, redes fecales y pluviales. �Todos los callejones tienen asentamientos. Salgo a decir que no se droguen. Mi barrio cuido yo. Ojal� volvamos a ser lo que �ramos. Cada uno en su casa y Dios en la de todos�, proclama.Mientras muchas familias coordinan viajes en barco o avi�n, Norita, una joven ceut� con discapacidad motriz que acaba de sacar plaza de funcionaria, lucha por llegar a su trabajo. �Cada d�a pienso que ma�ana ser� mejor, pero no. Tengo que salir a las 7:00 horas para ir al trabajo y me veo obligada a coger un taxi, con el desembolso que supone. En el autob�s no podemos montarnos. No he podido volver al fisioterapeuta y mis piernas empiezan a fallarme. Empatizo con quienes han venido a buscar su futuro, pero me da miedo salir a la calle. Necesitamos soluciones ya porque no podemos vivir as��, afirma.�Hay que tener en cuenta que aqu� se va caminando a todos lados. Con ocho a�os ya te mandan s�lo al colegio. Pero a ver este curso�, afirma Anselmo, que diariamente habla con su madre Estrella. Le pregunta cu�ndo va volver. Pero no sabe qu� responderle. �Veremos c�mo evoluciona. Hasta que no se estabilice el tema sanitario no quiero que venga. Porque no me f�o�, confiesa.