23/08/2026 a las 01:12h.
Antes de 'Sexo en Nueva York', antes de 'El diablo viste de Prada' y antes de las novelas confesionales femeninas de las que tantos tíos se quejan (como si no llevaran toda la vida dándonos la vara con sus cosas de hombres), está 'La campana ... de cristal', única novela de Sylvia Plath. Publicada en 1963, primero con el seudónimo de Victoria Lucas, pero ambientada en el verano de 1953 en Nueva York. Y que sepan que nos la van a descubrir cuando estrenen la película de Sarah Polley con Billie Eilish como Esther y Carey Mulligan como su madre. Carey Mulligan ya es la madre de una adulta, Virgen Santa. La adaptación del 79 es mala. Son difíciles de trasladar al cine los pensamientos lúcidos de una mujer que se vuelve cucú. El viaje a la enfermedad mental contado desde dentro. El principio: «Fue un verano raro, tórrido, el verano en que electrocutaron a los Rosenberg». El lector no sabe en ese momento qué importancia tiene la electricidad. La de la silla eléctrica en Sing-Sing para el matrimonio de espías (años después se supo que él era una figura menor y ella no había hecho nada). También la de los electroshocks que va a recibir la protagonista. Aunque Sylvia Plath, en su vida (en su muerte), optó por el gas. Su amiga Anne Sexton se cabreó cuando Sylvia se suicidó sin contar con ella. Luego lo hizo sola. Que a ver cómo iban a meter las dos la cabeza en el horno. El método de Sexton (coche, monóxido de carbono) es más adecuado para un 'plus one', aunque lo que mola es hacerse un 'Thelma y Louise'. Eso sí es farmear aura.










