Retratos contempor�neosEl fundador de Facebook (ahora Meta) vuelve a los tribunales en EEUU como responsable de un negocio abusivo capaz de generar adicci�n a Instagram y Facebook entre los j�venes. Se enfrenta a una posible multa de 1,4 billones de d�lares, la mayor de la historia de las plataformas digitalesEl fudador de Facebook, Mark Zuckerberg, presta declaraci�n ante un tribunal.APActualizado S�bado,
agosto
23:04En medio del jolgorio naci� Facebook. Era el 4 de febrero de 2004 y en la Universidad de Harvard la gente andaba en sus fiestas de campus de cualquier manera, ajenos a la revoluci�n inminente. La privacidad estaba cambiando el rumbo. Un tipo pelirrojo, silencioso, sin m�s horizonte que la grisura de ser uno m�s en la cadena de licenciados, desarroll� una herramienta para conectar a gente con gente sin salir de la habitaci�n. Mark Zuckerberg, un pimpollo nacido en Nueva York en 1984, dise�� una red social para conectar estudiantes. Hijo de un dentista y de una psiquiatra, estudi� ciencias de la Computaci�n, una carrera m�s caduca que Filolog�a Cl�sica, y pronto se convirti� en uno de los gur�s digitales del planeta sin salir de su cuarto. Entonces ten�a 19 a�os.En medio de aquella pi�ata universitaria logr� lanzar un producto ins�lito conectando a los estudiantes como nunca antes hab�a sucedido. Facebook naci� como herramienta para gozo juvenil de unas cuantas cobayas acomodadas. El furor fue inmediato. Todo el mundo quer�a decir sus cosas de esta otra manera, cuando en verdad f�sicamente estaban tan cerca. Facebook arras� con los protocolos de interacci�n f�sica en favor de unas relaciones que se resolv�an por pantalla. Aquella plataforma pionera que empez� como agenda de la orla de la clase eliminaba la violencia de presentarse cara a cara y permit�a explicar a qu� se deb�a esa curiosidad por el otro. Zuckerberg fue la primera cobaya de su invento, porque en verdad quer�a dar recado de sus entusiasmos a una chica que pasaba de �l porque lo ve�a rarito. En Harvard la gente se buscaba a partir de la plataforma de Zuckerberg, que desarrollaba un contorno de muchacho adelantado despu�s de cuatro siglo de imprenta. Facebook se present� como una revoluci�n de mensajer�a instant�nea.No pas� demasiado tiempo hasta que se instal� en millones de ordenadores como una plataforma imprescindible para recuperar el contacto con aquellos a los que hab�as dejado atr�s. El primer est�mulo nost�lgico, una sustancia imbatible. Las amistades del pasado emerg�an en los usuarios una excitaci�n por recobrar cuanto hab�an dejado Todo empieza por ah�: hurgando en lo anterior para abalanzarse hacia delante. En el capitalismo loco del negocio digital, la aventura de Zuckerberg fue creciendo y lo que era en principio un hospicio de cotillas evolucion� hasta un punto de encuentro. Y de ah� a un espacio de debate. Y despu�s en un territorio inflamable donde es posible desovar consignas armando un mundo paralelo. El negocio creci� estrepitosamente. Mark Zuckerberg abandon� la universidad con la carrera a medias y se estren� de millonario en un mundo donde a�n ten�an sentido las cartas, los telegramas y el tel�fono fijo.Este pollopera comenz� a desarrollar otras maneras de comunicarse y con el tiempo asumi� el legado de gur� digital -m�s all� de Bill Gates- cuando la revoluci�n pendiente estaba por desarrollar. Con el tiempo todo aquel empe�o de hacer que la humanidad se hable s�lo es un negocio gigante donde lo de menos es la conversaci�n. Zuckerberg pas� de muchacho encriptado a empresario feroz. Convirti� la realidad en un negocio, como hicieron Elon Musk y Jeff Bezos, como hizo antes Steve Jobs con sus mercanc�as, y Larry Page y Sergey Brin. Hombres dispuestos a volver de rev�s el d�a a d�a de la historia.Cada uno a su manera ha ido ensanchando el negocio del ensue�o, el falso ant�doto de la sociedad, la mercanc�a envenenada para la mujer y el hombre sin agenda. Ellos han logrado que el tiempo s�lo sea un cambio de apariencia. Lo mismo da que circulen por las redes inventadas las peores ideas o las razones m�s excelsas. Se trata de dominar la realidad, de controlar sus impulso, de avalar sus razones. Las redes sociales nacieron con la falsa oferta de dar la vuelta a las cosas. Ese �nimo fue su cebo. Pronto apareci� la manipulaci�n, la censura encubierta, la hibridaci�n de emociones. Las herramientas de comunicaci�n corrientes s�lo eran una aduana que echar abajo. Y una vez cumplido el empe�o, lo dem�s era dejar que el agua corriese.En 2026, Facebook se llama Meta. El negocio es formidable. Mark Zuckerberg ha comprado un castillo en Irlanda por 30 millones de euros. A la presentaci�n de la segunda legislatura de La Bestia acudi� a mostrar apoyo, junto a los dem�s. Ahora est� en otro juicio como responsable de una empresa (Meta) acusada de fomentar la adicci�n de menores en Instagram y Facebook. Merece indemnizarlo todo. Dentro de 100 a�os alguien se preguntar� qui�nes fueron los que en el arranque del siglo XXI dise�aron el mundo. Y Zuckerberg estar� de los primeros. La expedici�n de la inteligencia artificial y el espacio t�xico de las redes sociales tuvieron en �l a un gur�. Despu�s de cientos de suicidios y tantos abandonos, contin�a defendiendo su peligroso negocio. La realidad s�lo es dinero. Y poder. Y capacidad de manipulaci�n. Y ciudadanos abducidos. Mark Zuckerberg s�lo busca rendimiento. Que no se detenga el tiovivo. Representa el poder en todas su formas peores.En manos de gente as� cualquier civilizaci�n est� perdida. Y de ellos es el futuro que los dem�s tenemos pendiente. La juventud enganchada a vivir seg�n las pautas del negocio es su prote�na.













