Llegó el día que los “peces gordos” de Silicon Valley querían evitar a toda costa. En lo que muchos expertos ya definen como el "momento tabacalera" de las redes sociales, Meta se sentó en el banquillo de los acusados de un tribunal federal estadounidense. El cargo central es grave: haber diseñado deliberadamente los algoritmos de Facebook e Instagram para volver adictos a los usuarios más jóvenes, exprimiendo su atención al máximo. La embestida legal no viene de un particular, sino de una pesada junta de 29 estados (con California, Colorado, Nueva Jersey y Kentucky a la cabeza) que decidieron actuar ante la inacción del Congreso. El golpe que buscan darle a la empresa de Mark Zuckerberg no es solo simbólico, sino económico y estructural: exigen una multa bestial de 200.000 millones de dólares y cambios de fondo en el funcionamiento de las plataformas para proteger la salud mental infantil. Mark Zuckerberg Durante la apertura del juicio, la fiscal californiana Megan O'Neill fue al hueso y aseguró que la compañía "explotó cómo funcionan los cerebros de los niños". En su alegato, desnudó un modelo de negocios basado en cuatro pilares letales: enganchar a los menores, retenerlos en la pantalla el mayor tiempo posible, cosechar su información privada y luego ocultarle la verdad al público. A esto se sumó la acusación de recolectar datos de chicos menores de 13 años saltándose el consentimiento de los padres, violando abiertamente las leyes federales.