0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialMeta se sienta en el banquillo de los acusados en el juicio que se celebra en Oakland (California), por la demanda en la que se asegura que las apliaciones de Facebook e Instagram de la empresa de Mark Zuckerberg dañaron a sabiendas la salud mental de niños y adolescentes. Todo por el negocio, sería su máxima según los fiscales generales de 29 estados de EE.UU y de un testigo interno.Durante los dos primeros días de la vista oral, el protagonismo desde el estrado de los testigos correspondió a Arturo Béjar, ingeniero de seguridad mexicano que ocupó puestos de alto nivel en Meta durante unos ocho años, en dos períodos. Una vez que dejó la compañía en el 2021 se ha mostrado como un crítico abierto de las prácticas de Meta en materia de bienestar infantil. Ya declaró ante un comité del Senado estadounidense y en otro caso relacionado con redes sociales que implican perjuicios a menores.Pero en nueva ocasión fue mucho más contundente y remarcó que la empresa conocía el potencial dañino de sus productos y que Zuckerberg mintió al expresar preocupación por la seguridad de los menores. Meta adoptó la estrategia de “no preguntes, no digas” en lo que respecta a la seguridad de los niños en sus plataformas de redes sociales.Meta adoptó la estrategia de “no preguntes, no digas” en lo que respecta a la seguridad de los niñosA pesar de que ha habido otros juicios, el que ahora está en marcha se considera el más trascendental para este gigante tecnológico. Si pierde, además de una multa que podría ascender a 1,4 billones de dólares, el asunto tiene todo el potencial para cambiar fundamentalmente la manera en que funcionan las plataformas de redes sociales de la compañía.Una de las motivaciones de Béjar para actuar como informante fue comprobar cómo trataban a su propia hija adolescente en Instagram. Relató que ella recibió insinuaciones sexuales no deseadas y fotografías de genitales masculinos, además de insultos misóginos. Más tarde, su hija le dijo que denunciar estos abusos a través de los procedimientos establecidos por Instagram era ineficaz o directamente imposible.Béjar remarcó que comenzó a realizar encuestas sobre las experiencias de los adolescentes en esa plataforma. Descubrió que el 51 % de los usuarios respondió sí cuando se les preguntó si habían tenido experiencias negativas o perjudiciales durante los siete días anteriores. En su testimonio sostuvo que, de todo ese contenido, Instagram solo retiró el 0,02%.El ex trabajador comunicó a la empresa las experiencias perjudiciales confesadas por usuarios y no le hicieron casoTambién subrayó que envió esos resultados a los principales directivos, entre ellos Zuckerberg y Adam Mosseri, jefe ejecutivo de Instagram, a quienes está previsto llamar a declarar, sin que le hicieran caso.El abogado de Meta, que defendió las prácticas de la empresa, trató de restar importancia a esa confesión destacando la buena relación laboral que el ingeniero mantuvo tanto con la compañía como con sus dirigentes. Béjar respondió con escuetos “sí” a cuestiones sobre el apoyo que recibió de Zuckerberg o de si aún estaba orgulloso del trabajo en sociedad.Sin embargo, el testigo insistió que la compañía priorizó de forman consistente los beneficios sobre el diseño de seguridad de sus productos, de manera que todo se centraba en por cuanto tiempo la gente los utilizaba, incluso aunque fuera en perjuicio de su salud mental. “Si te alejas del producto, no vas a ganar dinero”, recalcó Béjar como filosofía de Meta.