22 de agosto, 2026 - 07h30Uno de los problemas que más inciden en la calidad de vida de quienes habitan Guayaquil es el transporte urbano. A pesar de los proyectos ejecutados y de las distintas medidas adoptadas, la necesidad de contar con un sistema de transporte masivo moderno, eficiente, seguro y verdaderamente integrado continúa vigente.Guayaquil ha crecido considerablemente y con ese crecimiento también se han multiplicado los desplazamientos diarios. La congestión vehicular, los largos tiempos de traslado, las deficiencias de determinadas unidades de transporte público y las dificultades de movilidad constituyen problemas cotidianos que afectan tanto a los habitantes de la ciudad como a quienes llegan diariamente desde cantones vecinos.Es justo reconocer que se han adoptado importantes iniciativas. Recuerdo el llamado “transporte fluvial” que se anunció con bombos y platillos y que fracasó ya sea por las pocas unidades utilizadas o, simplemente, por el hecho de ser periférico. La Metrovía representó un cambio en la concepción del transporte público de Guayaquil y posteriormente se incorporó la Aerovía para conectar la ciudad con Durán. Sin embargo, estas soluciones no han conseguido resolver integralmente el verdadero problema que es la falta de un sistema de transporte masivo para Guayaquil.Precisamente por ello resulta oportuno recordar un antecedente que no debería quedar archivado: el estudio realizado por la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) sobre el transporte de Guayaquil. Durante más de 18 meses, técnicos y especialistas analizaron con mucho cuidado las características de la ciudad y su transporte masivo. En el informe final recomendaron la implantación del tren elevado.La idea de construir un subterráneo no fue recomendada por cuanto el subsuelo guayaquileño es muy arcilloso, con agua a poca profundidad y, por lo tanto, el precio sería muy elevado. Tampoco se pronunciaron por el sistema de buses articulados, por la construcción “en damero” de las calles de la ciudad, el mal estado de estas o, simplemente, la ausencia de pavimentación y anchura requerida en la mayoría de los casos. Recomendó, en cambio, una alternativa mixta de tren rápido que, en determinados ocasiones corriera directamente sobre el suelo, y en otras sobre vías elevadas puntos y la solución está planteada, ¿por qué no se enfrenta el problema? Misterio, como diría un célebre cómico mexicano cuando se quería referir a cosas inexplicables. Además, no se trata de ejecutar automáticamente las recomendaciones de aquel informe, sino de tomar el estudio de la JICA como una importante base técnica, actualizarlo y determinar cuál es actualmente la solución más conveniente para Guayaquil.Las grandes ciudades han comprendido que los problemas de movilidad no pueden solucionarse únicamente incorporando más buses o construyendo nuevas vías. Se requieren sistemas integrados capaces de movilizar grandes cantidades de personas de manera rápida, ordenada, segura y eficiente.Por los motivos expuestos, consideramos que ya es tiempo que la municipalidad y el Gobierno nacional eviten el diario martirio que miles de guayaquileños sufren en los destartalados e inseguros buses. (O)