Durante décadas, la avenida 25 de Julio, una de las principales arterias de Guayaquil, fue apenas una carretera rodeada de manglares y salitrales.Hoy, esta vía continúa siendo uno de los corredores urbanos más importantes del Puerto Principal, circuito por el que circulan 100.000 vehículos cada día, conecta a decenas de barrios del sur y moviliza buena parte de la actividad económica del país por su conexión con los puertos. La avenida de 7,25 kilómetros se inicia en la calle Maracaibo y culmina en el Puerto Marítimo, enlazándose además con la vía Perimetral.PublicidadA diario, cientos de contenedores se mueven por los amplios carriles que toman protagonismo en el comercio exterior ecuatoriano por el traslado de carga de importación y exportación.La 25 de Julio, sin embargo, no solo mueve contenedores, conecta la vida cotidiana de miles de personas que habitan en los más de 25 barrios que colindan con la vía, entre ellos Brisas del Salado, Las Palmas, Flor del Guasmo, Nueva Guayaquil, La Floresta, Las Acacias, Los Delfines, Las Américas, La Ronda y Los Esteros.A estos sitios, diariamente, confluyen trabajadores, estudiantes, comerciantes y usuarios del transporte público.PublicidadPublicidadEl origen histórico de la vía al puertoEl historiador Miguel Cantos recuerda que esta avenida no siempre llevó el nombre con el que hoy se la conoce. En la década de los cincuenta era denominada vía al Puerto Marítimo.La obra fue ejecutada durante el gobierno de Camilo Ponce Enríquez y a inicios de la década de 1960 el Concejo Cantonal resolvió rebautizarla como avenida 25 de Julio.Cuando comenzó su construcción, explica Cantos, el paisaje era completamente diferente al actual.“La zona estaba totalmente despoblada y dominada por manglares, salitrales y brazos del estero Salado. No existía infraestructura residencial ni servicios básicos porque la carretera fue diseñada únicamente para canalizar el transporte pesado hacia el puerto”, indica.Ese escenario empezó a cambiar entre las décadas de 1970 y 1980, cuando la expansión urbana y la migración rural dieron paso al crecimiento de sectores como el Guasmo y La Saiba.Lo que nació como un corredor industrial terminó convirtiéndose en uno de los principales ejes urbanos del sur de Guayaquil.PublicidadLos desafíos de movilidad y seguridad en el surPor ello, entre el intenso tráfico en sus doce carriles, el crecimiento comercial y el paso constante de transporte pesado, vecinos y comerciantes coinciden en que la vía aún tiene tareas pendientes para convertirse en un espacio más moderno, seguro y amigable.Las principales inquietudes apuntan al deterioro de ciertos tramos de la calzada, el congestionamiento generado por el transporte pesado, la falta de espacios peatonales más seguros, la escasa arborización y la necesidad de recuperar áreas públicas que acompañen el crecimiento comercial.Wilver Valero, quien recorre en su taxi a diario la avenida, asegura que es necesaria una reconfiguración vial, especialmente en el tramo que comprende al sector de Guangala.La informalidad y la falta de sitios para que desembarque de pasajeros complican la movilidad en esa zona que alberga centros comerciales y hospitales.“Que haya un paso peatonal y se controle a los taxis informales”, recomienda.Propuestas ciudadanas para un corredor más verde y humanoHay quienes consideran que la avenida podría convertirse en un corredor más atractivo mediante la recuperación de fachadas, la creación de espacios públicos para actividades comunitarias y una intervención paisajística que reduzca la sensación de predominio del concreto.Andrea Gómez dice que la siembra de árboles y el incremento de espacios verdes a lo largo de la avenida brindaría una sensación de seguridad y más vitalidad a la zona.A esto se suma la intervención en zonas ‘deprimidas’ y con presencia de personas sin hogar. “Más árboles para la sombra, para cuando el sol es fuerte. También que venga alguna fundación y recorra esta vía para que vea o ayude a las personas que duermen en la calle”, remarca.Otro ciudadano dijo que se requiere mayor inversión y apostar por áreas que ‘llamen la atención de las personas’.En esa línea, un megaparque salta entre las propuestas ciudadanas.“Que los chicos tengan un espacio para distraerse, que se busque el espacio —considerando que hay poco— y sería bueno que haya un megaparque o canchas porque hay un centro comercial cerca y se puede ir con las familias”, dice Verónica López.La ciudadana añadió que se puedan hacer canchas de varios deportes como básquet, vóley, fútbol e incluso natación, para cubrir las necesidades de los chicos y familias y evitar que se desplacen a otros sectores.Entre las propuestas que con mayor frecuencia plantean moradores y representantes de distintos sectores figuran la regeneración integral de aceras y parterres, mayor iluminación, ampliación de áreas verdes, pasos peatonales más seguros, mejor organización del tránsito de carga, ciclovías donde sea técnicamente viable y una renovación del mobiliario urbano.Para Jorge Luis Novillo sería interesante considerar que uno de los carriles pueda ser usado para el paso de ciclistas, motociclistas e incluso tricimotos. “Iría en la línea de ordenar la avenida que a veces parece autopista”, dice.Novillo remarca también que al haber priorizado el tránsito vehicular se dejó de lado el espacio para los peatones. “Hay concreto y todo señalizado para los carros, pero la gente que va a pie también quiere sentirse segura”, indica.A 2026, tal como se reconfiguró en sus primeros años la 25 de Julio, guayaquileños buscan que se reinvente y pase de ser solo una principal vía de acceso al puerto y parte del corazón económico del sur de Guayaquil a un corredor que albergue espacios que mejoren la calidad de vida y la convivencia de quienes la recorren todos los días. 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