Hace poco más de tres años, en abril de 2023, 160 mil personas hicieron del Zócalo un ritual de puro baile frente a la Catedral Metropolitana, mientras Rosalía mezclaba flamenco, reggaetón y electrónica.Hoy México verá otra figura. A los 33 años, “la edad de Cristo”, la catalana aparecerá de blanco, en puntas de ballet y acompañada por una orquesta dispuesta en forma de cruz para predicar su nuevo credo pop.La transformación ha sido radical. En menos de una década, la cantante española ha ganado dos Grammy y 11 Latin Grammy, colaborado con Bad Bunny, Billie Eilish, The Weeknd y Björk y ahora llega al Palacio de los Deportes para cinco conciertos.Con Lux, su cuarto disco, quiso que en su música cupiera el mundo entero. Por eso incluyó catalán, francés e incluso japonés.“Me faltaron todos los demás, de poder hubiera puesto al mundo entero en este disco, pero un disco te permite lo que te permite; mi ilusión es que todo el mundo se pudiera sentir incluido en esta música”, dijo al presentar su álbum en CDMX.Cada disco de Rosalía ha significado casi una conversión. De la raíz flamenca pasó al concepto de El mal querer, después abrazó lo urbano y la electrónica con MOTOMAMI y ahora lleva orquesta y canto lírico a su música en Lux. Pero en esta religión, aclara, no hay una santa perfecta.[Publicidad]“Soy un ser humano en un plano terrenal, sé lo que sé, llego a donde llego, acepto que cualquier cosa que haga es imperfecta y para mí lo divino es lo perfecto”, afirma.México ha acompañado esas mutaciones. En 2022 agotó dos conciertos en el Auditorio Nacional. Ahora, tras Guadalajara y Monterrey, inicia esta noche la primera de cinco fechas en el Palacio de los Deportes.El escenario explica de qué va ese credo. Durante casi dos horas, el concierto se organiza en varios actos y un cierre, como una ópera que pasa de la devoción a la noche y termina en fiesta. Rosalía emerge de una caja de música vestida de bailarina; 22 integrantes de la Heritage Orchestra ocupan un foso en forma de cruz y 12 bailarines completan la ceremonia.[Publicidad]Hay velos, reliquias, referencias a la penitencia y hasta un confesionario, pero también “SAOKO”, “LA FAMA”, “BIZCOCHITO” y “DESPECHÁ”. La puesta alterna el éxtasis sacro con el de la pista. Lux ocupa el altar del repertorio; El mal querer quedó fuera de sus fechas recientes.El confesionario es uno de los rituales de la gira. Antes de “La Perla”, Rosalía escucha los pecados de una figura invitada, que cuenta ante miles una historia íntima. En Guadalajara se sentó Yeri Mua, quien habló de una relación marcada por infidelidades; en Monterrey fue la streamer Samy Rivers, que recordó una decepción amorosa.Para las cinco noches capitalinas nadie ha sido confirmado todavía para ocuparlo. [Publicidad]Lo seguro es que la liturgia conservará sus contrastes: del ballet al rave, de “Mio Cristo piange diamanti” a “Dios es un stalker”, y de la solemnidad de la orquesta al perreo.Y en esta religión particular de Rosalía, la plegaria convive con el reggaetón, la orquesta con la pista de baile y lo divino con una artista que, dijo en su encuentro con los medios mexicanos, ha aprendido a enfocarse más en su ser interior.“Desear menos, el mundo nos enseña desde que llegamos a desear, pero desde hace un tiempo me interesa aprender a hacerlo menos”.[Publicidad]Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.
Rosalía en CDMX: predica un nuevo credo pop y suma fieles con Lux
Con Lux, la catalana mezcla fe, orquesta, reggaetón e idiomas en una propuesta compleja que, lejos de alejar, suma fieles y la trae cinco noches al Palacio







