La cantante se estrena este lunes en Madrid con la primera de sus cuatro fechas en la capital, antes de actuar en Barcelona a mediados de abril. La gira es un espectáculo grandioso pero íntimo, que cruza la ópera y la música clásica con la cultura de club

Era difícil imaginar un calendario más propicio para una gira atravesada por tantos símbolos de éxtasis y devoción. El Lux Tour de Rosalía aterriza en España en plena Semana Santa con su concierto de este lunes en Madrid, recuperada ya del problema gástrico que la obligó a suspender su actuación en Milán. Tras estrenarse en Lyon hace dos semanas ante más de 13.000 espectadores, la gira prosigue en el Movistar Arena de la capital los días 1, 3 y 4 de abril, y continuará en el Palau Sant Jordi de Barcelona los días 13, 15, 17 y 18. En total, casi dos horas de concierto, 24 canciones divididas en cuatro actos y una orquesta de una veintena de músicos instalada en el centro del foso y envuelta por el público, un dispositivo tan potente como poco habitual. Este es un resumen en nueve claves de la gira más esperada del año.

El Lux Tour no pretende ser un concierto pop al uso. Rosalía propone un artefacto que cruza ópera, teatro, danza, pop, electrónica y cultura de club sin establecer jerarquías entre ellos, con la misma convicción con la que mezcla Vivaldi y el techno industrial en su disco. El espectáculo arranca con la cantante saliendo de una caja de música, convertida en bailarina inmóvil que irá emancipándose, canción a canción, a través de dos formas de éxtasis: primero lo sacro y luego la fiesta nocturna. El Lux Tour aspira a ser una obra total pensada, como las óperas, para ser escuchada pero también vista.