Imagen de Rosalía en el concierto-manifiesto X Palestina que se celebró en Barcelona el pasado 29 de enero. EFE/Marta Pérez

Javier Herrero |

Madrid (EFE).- Entre el calvario y el paraíso, como se presentaba en su más reciente disco ‘Lux’, Rosalía arranca este lunes el tramo español de su gira mundial en un momento paradójico en el que conviven hitos artísticos y grandes alabanzas con polémicas continuadas y alguna pequeña debacle como su abrupto concierto en Milán.

Cuando el pasado noviembre se publicó su cuarto disco de estudio, el mundo entero pareció caer rendido a su acercamiento desde el pop a la música clásica. Medios globales reputados como Billboard, Rolling Stone o The Guardian lo colocaron en el podio de lo mejor del año, mientras que artistas como Madonna no dudaron en calificarla como «una visionaria».

No despertó el mismo entusiasmo su aproximación a una noción muy personal de la espiritualidad, ni entre quienes consideraron que utilizaba la iconografía por ejemplo católica con fines estéticos, ni entre quienes lo consideraban un retroceso a una moralidad que parecía ya superada.