Rosalía comenzó este lunes la gira de su cuarto disco, el místico 'Lux', en Lyon (Francia). EFE/Getty Images/Gareth Cattermole
Nerea González |
Lyon (Francia) (EFE).- Prometía éxtasis y no decepcionó. Rosalía comenzó este lunes la gira de su cuarto disco, el místico ‘Lux’, en Lyon (Francia), donde la catalana rindió al público con un viaje ecléctico que por momentos fue teatral como un ballet y a ratos desenfrenado como una fiesta electrónica en una iglesia abandonada.
Con la orquesta situada en el corazón del pabellón LDLC Arena, un recinto para unas 15.000 personas que tuvieron la suerte de ver el concierto inédito, sin haber sufrido ningún ‘spoilers’, la artista ocultó herméticamente su puesta en escena hasta el último segundo antes del espectáculo, cuando unas compuertas de madera dejaron salir a su equipo portando una enorme caja blanca.
De ella salió Rosalía, como una frágil muñeca bailarina que espera a que le den cuerda, con tutú y zapatillas de ballet, para dar verdaderamente inicio al comienzo del concierto de la misma manera que empieza ‘Lux’: con ‘Sexo, violencia y llantas’ y ‘Reliquia’.






