La cantante reunió a fans y famosos en el Museu Nacional d’Art de Catalunya

La monja subió el castillo de Montjuïc. No fue una aparición divina, sino un acto de fe en torno a Rosalía, que eligió el Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) como escenario para presentar Lux, su nuevo disco, en su ciudad natal. En la entrada del museo, cientos de fans (sorteados a través de la página web de la artista) y numerosos rostros conocidos se concentraron desde las ocho de la noche de este miércoles para acceder al evento privado. Mar S. resumía la expectativa de muchos: “Este álbum será una reencarnación, un renacimiento. No creo que haya una etiqueta de estilo”.

El acto privado permitió ver a Rosalía en la grandiosa sala Oval del MNAC tumbada o sentada en el escenario sobre un cúmulo de sábanas blancas que se elevaban a su espalda convirtiéndose en una gran pantalla donde se proyectaban las letras de las canciones.

Lux, que se publicará este viernes, marca un giro en la trayectoria de Rosalía. Tras el éxito global de Motomami (2022), la artista catalana se aventura en un terreno orquestal y místico, con un sonido que, según la crítica, rompe los moldes del pop convencional. “El potencial artístico de esa mujer es enorme. No me sorprende el imaginario religioso, pero quiero ver si la religión entra en las letras o solo sirve de hilo conductor”, contaba Alba, que esperaba en la fila con su amiga mientras comentaban mil y una interpretaciones de la única canción que habían escuchado hasta el momento: Berghain, compuesta junto a la islandesa vanguardista y experimental Björk. “Tampoco he leído mucho; no quiero spoilers”, ha añadido.