Este verano los amantes del vino hemos podido disfrutar del documental El Mago del Vino, que cuenta la historia de Raúl Pérez. Raúl es un productor de vino en el Bierzo y ha conseguido 100 puntos en la guía Parker por su vino La Muria, de uva mencía. El interés del documental es poner en valor la producción heroica, así la denominan, pero a mí me despertó la inquietud de economista y me impresionó el enorme impacto económico que Raúl genera en su comarca.

En el documental dicen que Raúl ha creado 150 empleos. Según el censo, en la provincia de León sólo hay 40 empresas entre 100 y 200 trabajadores. Tener una empresa así en la capital, con conexión de AVE con Madrid y el aeropuerto de Barajas, tiene mérito, pero hacerlo en Valtuille de Abajo, un pueblo con menos de 100 habitantes, como ha hecho Raúl, es verdaderamente heroico. El documental nos permite identificar las ventajas competitivas que explican ese milagro. La primera es que Raúl, además de un gran enólogo, es un excelente vendedor. Hace lo más complicado, que es la no venta, y lo más eficaz. Va con sus barbas de Papá Noel diciendo que no es empresario, pero en el documental queda evidente que no es cierto.

Una condición para tener éxito en cualquier empresa es vender. En España hay 2.500 bodegas y sólo 500 dan beneficios. En un lineal de un supermercado no caben miles de botellas para que los bebedores de vinos podamos comprar, ni siquiera las tiendas digitales exponen más de 100 tipos de vinos y, en hostelería, es muy complicado colocar tu vino en las cartas. Raúl lo ha conseguido, tiene un excelente canal de comercialización con los mejores distribuidores de vino del mundo, y esa es la clave de su éxito y del enorme impacto económico de creación de empleo que crea en su comarca. Y para hacer eso ha sabido hacer una marca, con sangre, sudor y lágrimas.