Victorino Mart�n firm� un apote�sico regreso a M�laga, 12 a�os despu�s, con una emocionant�sima corrida. No hubo tregua ni respiro con el c�nit de un toro de bandera, premiado con la vuelta al ruedo. Fortes lo cuaj� y sell� con �l una faena memorable antes de salir a hombros con un important�simo Emilio de Justo. La nota amarga la puso la cornada de Manuel Escribano. Que protagoniz�, a su vez, el gesto de la tarde.Sucedi� algo inaudito en los albores. O al menos yo no lo hab�a presenciado nunca: el primer toro de Victorino Mart�n, un malaje hecho de mansedumbres y orientado por el pit�n derecho, hiri� a Manuel Escribano en el tercio inferior de la pierna derecha con una cornada de 15 cent�metros, de pron�stico reservado como se supo luego. Escribano sigui� con la faena y, cuando finaliz� de un espadazo, hizo un gesto a la presidencia de que esperase... Habl� con Emilio de Justo, Fortes y Alberto Garc�a, responsable de la empresa, para proponer correr turno con el argumento de que si entraba en la enfermer�a no saldr�a y que todav�a en aquel momento, con la pierna en caliente, podr�a hacer el gesto. �ste consist�a fundamentalmente en no dejarles el "regalito" a los compa�eros. O sea, m�s que por �l, por los dem�s. Esto pienso.Momento de la cornada de EscribanoTauroemoci�nLes pareci� a todos bien, tambi�n a la Autoridad, y salt� el cuarto toro. En principio, parec�a m�s humillador y franco que el anterior, que ni humill� ni tir� hacia delante nunca. El peor con su afilada mansedumbre. L�gicamente, Escribano ahora ni banderille� ni se fue a porta gayola. Se dobl� con poder�o con el victorino que segu�a la muleta all� abajo, con su calambre. Los mandones derechazos del torero de Gerena sembraron esperanzas. Pero el toro empez� a reba�ar por dentro, a agriarse, y ni siquiera al abrirlo quer�a perseguir los vuelos. Fue de pedernal. La pierna segu�a sangrando y el dolor aumentando. Manuel Escribano acort� la labor -contrariad�simo, lanz� la ayuda-, y agarr� la espada. Cumpli� con ella y la plaza explot� en una pa�olada por la emotividad de aquel hombre haciendo de tripas coraz�n. Ese era el motivo. Cuando agarr� la oreja, le cantaron el cumplea�os feliz. Pues cumpl�a 42 tacos. La situaci�n era verdaderamente chocante. Y ya emprendi� la ruta de la enfermer�a con toda su integridad a cuestas entre gritos de "�torero, torero, torero!"A continuaci�n, quien estuvo soberbiamente torero fue Emilio de Justo. Tremendo para esperar y embeber la exigente y humilladora embestida del veleto e imponente victorino. Encaje, pulso y aguante. Incluso cuando aquello se revolvi� como una centella. Buen toreo cuando pudo ser. Un espadazo de trasera colocaci�n y un golpe de descabello. Era de premio s� o s�, pero el presidente dijo que no. Pase� la vuelta al ruedo con el peso de la verdad.Victorino Mart�n no fall� en esta temporada tan f�rtil, en esta formidable racha, y ech� el toro de la excelencia. Borracho se llamaba aquel animal que sell� con su categor�a el regreso de los toros de la A coronada a La Malagueta, 12 a�os despu�s. Sa�l Jim�nez Fortes, por su parte, defini� lo que es cuajar un toro, algo sumamente dif�cil cuando se trata de estar a la altura de una bravura de esa dimensi�n. Fortes ahond� en ella con profundidad, templad�simo, haciendo el toreo por su camino. Por la derecha, la mano definitoria y definitiva del toro, SJF lo bord� con su plomada y empaque. Quiz� deb� reservarme el titular de Ord��ez para hoy. Tan macizo el arte de torear en �l como en Sa�l. Todo desprendi� armon�a, tambi�n al natural, mientras flu�a la bravura m�s cara de la casa de Victorino. Una trinchera qued� como monumento en la obra esf�rica. Un espadazo en dos tiempos -algo desprendido- y dos orejas de ley, hoy s�. A Borracho -ver�s los juegos de palabras en los titulares- lo premiaron con la vuelta en el arrastre en toda justicia. Pedazo toro.Emilio de Justo se marc� una actuaci�n de honestidad brutal, de una importancia b�rbara. Apost� la misma vida con un quinto enrazado, con tralla y disparo. A veces un tigre de Bengala, no siempre humillador pero s� obediente a todo lo que propuso De Justo. Fue vibrante la batalla, la casta de uno y la raza del otro. O viceversa. Volvi� a atacar con fe la suerte suprema, volvi� a hundir la espada pasada. Pero con muerte. Al palco le toc� ejercer la ley de la compensaci�n por torpe. No se pod�a equiparar la faena de EdJ con la de Fortes, pero da igual porque su tarde fue de puerta grande.La corrida de Victorino Mart�n, muy armada pero bien hecha, ven�a con cuatro cinque�os, y eso sub�a un pelda�o. A ellos pertenec�a el toro que abri� plaza, negro, de amplia cara, sacudido de carnes, que cambi� la configuraci�n de la corrida, pero no su importancia, siendo el peor. A �ltimas, el lesionado o impotente �ltimo con el que tanto se empe�� Fortes puso un borr�n, aunque en �l habitaba cierta clase. La salida a hombros de Sa�l y Emilio puso el punto final con la misma emotividad de la tarde.PARTE FACULTATIVOManuel Escribano fue intervenido bajo anestesia general de una cornada en el tercio inferior de la pierna derecha con una trayectoria ascendente de unos 15 cm entre m�sculo tibial anterior, contundido y dislacerado, y gastrocnemio. Pron�stico reservado.Plaza de la Malagueta. Viernes, 21 de agosto de 2026. Novena de feria. Tres cuartos largos. Toros de Victorino Mart�n, cuatro cinque�os; serios, armados y bien hechos; el extraordinario 4�, premiado con la vuelta; encastados y exigentes 3� y 5�; duro el 2�; el peor fue el 1�; impotente un 6� con su clase.Manuel Escribano, de pizarra y oro. Estocada delantera (petici�n y saludos); en el segundo, estocada pasada (oreja).Emilio de Justo, de blanco y azabache. Estocada pasada y descabello (petici�n y vuelta); en el quinto, estocada pasada. Aviso (dos orejas).Fortes, de azul pavo y oro. Estocada desprendida (dos orejas); dos pinchazos, media atravesada y descabello. Aviso (silencio). Sali� a hombros con Emilio de Justo.
Apote�sico y emotivo regreso de Victorino a M�laga
Victorino Mart�n firm� un apote�sico regreso a M�laga, 12 a�os despu�s, con una emocionant�sima corrida. No hubo tregua ni respiro con el c�nit de un toro de bandera,...









