Hay algo agotador en volver una y otra vez al mismo lugar. El cine lleva años resucitando personajes, extendiendo historias y exprimiendo hasta la última gota de nostalgia de sus franquicias más conocidas. Una secuela conduce a otra, un remake prepara el siguiente y una propiedad intelectual parece no estar nunca realmente muerta. “Teenage Sex and Death at Camp Miasma”, la nueva película de Jane Schoenbrun, parte precisamente de esa lógica. La cinta imagina el regreso de una franquicia de slasher y se pregunta qué queda de aquellas historias cuando una nueva generación intenta apropiárselas. Conforme a los criterios deTipo de trabajo: NoticiasInformación basada en hechos y verificada de primera mano por el reportero, o reportada y verificada por fuentes expertas.