Este singular proyecto tiene todo para atrapar a los amantes del cine inteligente, sensual y entretenidamente sangriento, especialmente a quienes vibran con las pelis slasher ochenteras (a las que rinde homenaje y subvierte a su mirada, placer y gozo), las temáticas queer de exploración autoral (onírica y despierta) y la química entre grandes artistas.Tres estrenos de cine nacional en el mundo: ‘Donde comienza el río’, ‘Meteorito’ y ‘El fin de los tiempos’Adolescencia, sexo, y muerte en Camp Miasma (llega este jueves 13 de agosto a cines colombianos) reposa en tres piedras angulares. Dos actrices excepcionales de generaciones distintas, poseedoras de su propia gravedad, Gillian Anderson y Hannah Einbinder, y une directore de voz libre e imaginativa, Jane Schoenbrun, que se ha establecido esta década con largometrajes como I Saw the TV Glow (2024) y We’re All Going to the World’s Fair (2021), en las que una fascinación por el terror y por pantallas ya había conjurado. En su tercera película, Schoenbrun nos entrega un slasher incomparable, en el que el asesine de llama Little Death (pequeña muerte, cuya mirada es considerablemente tenida en cuenta). Su cabeza es una ventilación de aire y su arma una lanza filuda como un enorme bisturí...'Adolescencia, Sexo y Muerte en Campamento Miasma' (Teenage, Sex and Death at Camp Miasma), de Jane Schoenbrun, llega a salas de Colombia este 13 de agosto. Foto: MUBIEste mensajero de la muerte y vengador de karmas es central en la historia, pero sobre todo porque reúne a dos mujeres en dinámica y esencia: Kris, una directora joven y promisoria interpretada por Einbinder, y Billy, una actriz que hace mucho no actúa, quizá desde esa película que protagonizó décadas atrás, la primera película de Camp Miasma, la famosa saga slasher que Schoenbrun aprovecha desde clichés clásicos como el lago, el bosque, la persecución, el sexo y la sangre. En esos roles, la entrega de Anderson es sensual, misteriosa, soñada; la de Einbinder, enternecedora y emocionante. La historia se entrelaza con la historia que quiere contar. Y funciona.A ese bosque, Kris va al encuentro de la actriz, queriendo que Billy protagonice su nueva versión de la película. Y entre ambas, en ese escenario donde se filmó la original, la química hace lo suyo (entre ellas y entre ambas y el asesine). Este es un reino también de dulcería, como en los teatros de cines, o en las casas, las noches de viernes de películas. Es un templo de devoción por el cine B, su cinta y su grano. Y ahí, entre acercamientos, miedos y temblores íntimos, con el trasfondo de algunos asesinatos y experiencias del pasado, se configura una relación cautivante. Gillian Anderson habla con la cadencia de figuras del antiguo Hollywood, pero habita poderosamente este presente. Lo nutre desde libros que ha escrito sobre ser mujer, sobre su placer, y también desde su exploración como actriz. Entró a nuestras vidas como la agente Scully, y se hizo global y eterna, pero jamás se quedó colgada en dicho rol. No ha dejado de elevar su vara de exigencia en cine, series y teatro, escogiendo proyectos estimulantes. Esta película es uno de esos.Por su parte, Einbinder nos entrega una joven y sensible directora, que se aleja de una relación de poliamor en la ciudad para liberarse en pecho y sangre ante Billy, una mujer que marcó su vida de niña y de mujer, mientras trata de conseguir protagonista para su película y también de explicarle su visión a ejecutivos de Hollywood. Einbinder no solo se hizo fenómeno de la comedia sesuda en la serie Hacks, junto con una fuerza natural como Jean Smart (que le ha significado unos Emmy), también ha usado su plataforma para denunciar el genocidio palestino a manos del sionismo, desde su fe judía. De ambos lados de la pantalla, se ha probado y se sigue probando una artista nada menos que excepcional. Reseña de cine: en ‘Love Lies Bleeding’, Kirsten Stewart se ratifica una fuerza magnéticaArcadia hizo parte de una mesa redonda de ambas actrices con los medios de la región, y si la comparte es porque revela matices de la película desde un cuestionario valioso y también una química envidiable entre las artistas. Esto dijeron.Medios: El slasher ha sido tradicionalmente vinculado al sexo y la muerte, pero aquí aborda eso y el deseo femenino, y parece escapar de ese marco moral. ¿Cómo fue para ustedes explorar ese espacio mientras construían sus personajes?Hannah Einbinder: Fue increíblemente liberador. Sentí que estaba teniendo una experiencia paralela a la del personaje, especialmente como resultado de las conversaciones que tuve con Jane. Fueron conversaciones profundamente íntimas y vulnerables sobre las formas en que nos relacionábamos con el tema, especialmente con los elementos disociativos del mismo. Fue realmente significativo explorarlo.Gillian Anderson: Es interesante lo que mencionan sobre que el deseo no sea castigado. ¡Creo que necesito reflexionar un poco más sobre eso! No estoy segura de haberlo pensado de una manera tan específica. La película en su conjunto realmente me ha traído muchos recuerdos y me ha hecho ver hasta qué punto me identifico como una joven adolescente que era torpe, llena de vergüenza y tuvo muchas experiencias que no necesariamente habría deseado para mí en ese momento. Realmente ha sido una experiencia de aprendizaje de una manera inesperada. Lo aprecio mucho por eso y también a Jane, por su nivel de honestidad sobre sus propias experiencias de vida, lo cual nos invita a todos, incluyéndonos a nosotras, a cuestionar nuestra propia experiencia.Desde las profundidades del lago, ¡Little Death! Foto: MUBIMedios: Gillian, dejando a un lado a los asesinos con cuchillos, ¿a qué le tiene miedo en la vida real?Gillian Anderson: ¿A qué le tengo miedo?Hannah Einbinder: Al crujir de un paquete de papas fritas crujiendo (¡ríe!).Gillian Anderson: ¡Tengo audición sensible! Pero, ¿a qué le tengo miedo? No lo sé. A todas las cosas a las que creo que cualquiera le temería: ser enterrada viva, ser quemada viva y todo ese tipo de cosas, ahogarme...Hannah Einbinder: ¡Los grandes éxitos, los clásicos!Gillian Anderson: Sí, caer por la ventana... Pero siento que también soy bastante valiente. Me lanzo a las cosas e intento no permitir que el miedo dicte demasiado mi vida. Así que sí, son sobre todo las cosas clásicas. ¡La defenestración!ARCADIA: Quería preguntarles sobre Jane Schoenbrun. Escribe guiones muy singulares, por supuesto, y también libros (será autore publicade en 2026). Me pregunto si eso se refleja en el guion y en su forma de dirigir...Hannah Einbinder: Sí, hay un enorme lenguaje visual en el texto mismo. Es más grande que la vida, muy vívido y claro. Y puedes hacer tu mejor esfuerzo para imaginar cómo podría ser, pero siempre es más fantástico en su ejecución de lo que ves o podrías incluso imaginar en el guion. Jane es alguien que espero que done su cuerpo a la ciencia dentro de cien años. Ojalá viva cien años más, pero espero que done su cuerpo a la ciencia porque me fascinaría ver qué está pasando en ese cerebro.Ojalá Jane viva cien años más, pero espero que done su cuerpo a la ciencia porque me fascinaría ver qué está pasando en ese cerebro.Hannah EinbinderGillian Anderson: Definitivamente siento que Jane tiene un cerebro y una perspectiva muy singulares. Me impresiona infinitamente escucharles (usa los pronombres They/them) hablar sobre todas las cosas, sus perspectivas sobre la vida y su propia experiencia. El nivel de honestidad, la riqueza de pensamiento. Su pensamiento interrogativo es fascinante. Siento que son capaces de convertir ese aspecto tan intelectual de sí mismos en algo súper creativo y visual que, como dijo Hannah, es más grande que la vida. Esas dos cosas no necesariamente van de la mano, y muy a menudo creo que una puede inhibir a la otra. Creo que demasiada inteligencia y análisis intelectual pueden tener un impacto negativo en la visión creativa de uno, pero siento que es una parte muy importante en el trabajo de Jane y lo mejora.Jane Schoenbrun en el set, dirigiendo a sus protagonistas en el tercer largometraje de su carrera. Foto: MUBI‘La sustancia’ y su brutal comentario sobre las adicciones y la presión social e internaMedios: En la película podemos ver dulces, palomitas de maíz y mucha azúcar. ¿Cuál es el significado detrás de esta representación?Hannah Einbinder: Creo que los dulces representan un acceso seguro al placer en la película. Los dulces y la comida son una manera de obtener esa descarga de dopamina sin tener que ser tan vulnerable, sin renunciar a ningún tipo de control. Y también, por supuesto, la película es para amantes del cine. Existe esta asociación de los dulces con el cine, y estas personas son dos amantes del cine. Creo que el simbolismo tiene un doble propósito ahí.Gillian Anderson: Pero también hay mucho dolor en esta película y una representación del dolor emocional. Una de las formas en que desde muy pronto aprendemos a apagar el dolor en nuestro interior es a través de la comida, antes de que tal vez descubramos las drogas y el alcohol o cualquier otra cosa que podamos usar a medida que envejecemos para monitorear y lidiar con algún trauma o dolor emocional; aprendemos a adormecerlo con la comida. Creo que es una herramienta universal y común, aceptada en la sociedad de una manera que otras cosas no lo son.Medios: La relación entre Kris y Billy empieza como una relación parasocial (Kris habla de cómo ha sido fan de Billy desde siempre), y cruza hacia la realidad de una relación recíproca. ¿Dónde y cuándo ocurre esa transición?Hannah Einbinder: Creo que sucede cuando Kris se siente lo suficientemente cómoda como para hacerle a Billy las preguntas que realmente quiere hacerle, y Billy responde con honestidad. Creo que es el resultado de derribar las barreras de esta relación de trabajo y lo que eso significa para ellas, y sucede de manera bastante gradual.Gillian Anderson: Estoy de acuerdo. Creo que ocurre incluso cuando Billy le quita los mitones a Chris y la invita a quedarse. Y siento que también hay una transición que ocurre a la mañana siguiente cuando ella se despierta. Hay algo en ese sobresalto de la mañana y en la risa particular de Billy. Creo que todas esas pequeñas cosas que suceden son pasos hacia un nivel diferente de comodidad e intimidad que se construye fuera de una propuesta de trabajo (o de una relación parasocial). Se siente lento e incómodo, pero eventualmente las barreras caen. Por supuesto, fumar marihuana y el salto de Kris para llevarlo a otro nivel hace mucho para moverlo en esa dirección.En un punto se exploran, en otro punto, Kris y Billy bajan la guardia... Foto: MUBIKleber Mendonça Filho, en exclusiva con Arcadia: “En las salas se construye el carácter de la película”Medios: Gillian. Usted ha interpretado muchos personajes femeninos fuertes a lo largo de los años. Mirando hacia atrás, ¿cómo cree que ha cambiado la conversación sobre el deseo de la mujer y su independencia desde que comenzó su carrera?Gillian Anderson: ¡Dios mío! Creo que ha estado más presente en el centro de la conversación, en los últimos 3 a 5 años. En mi caso, en parte se debe a que he publicado un par de libros sobre el deseo y el deseo sexual de las mujeres, así que ha hecho parte de mi conversación (más de lo que normalmente habría sido de no haber hecho esos libros). Pero también hay muchas series de televisión que lo abordan, y hay películas como Babygirl y The Invite, de Olivia Wilde (en cartelera). Parece que se ha convertido en parte de una narrativa cultural de una manera que no existía en los 90, o incluso en la década de los 2000. Se siente nuevo, y es algo que realmente necesitaba suceder. Había tantas reglas sobre lo que era aceptable. Y con la presencia de la sociedad del porno, el impacto de esa industria multimillonaria, y cómo eso termina informando gran parte de cómo los jóvenes de hoy ven una representación del deseo, es bueno tener finalmente una contranarrativa ocurriendo de forma simultánea.'Adolescencia, Sexo y Muerte en Campamento Miasma' subvierte un género muy particular, explorando sus factores más entretenidos y sus clichés. Foto: MUBIVasta e íntima a la vez: la ‘Odisea’ de Christopher Nolan es un triunfo resonante del séptimo arteMedios: La película cambia constantemente la mirada. Cuestiona quién está mirando y quién está siendo mirado. ¿Cómo fue para ustedes dos trabajar de esa manera? Hannah Einbinder: Creo que es algo sobre lo que reflexiono pero en retrospectiva, cuando la película ya está editada. Personalmente, trato de concentrarme en mantenerme en la realidad. Jane, Eric Yue (el director de fotografía) y yo hablábamos, por amor al arte francamente, sobre lo que hacíamos con ciertas tomas, cosas que intentábamos emular o referencias que queríamos ejecutar con la cámara. Pero para mí, durante el rodaje, es importante simplemente tener conciencia de la realidad en la que está el personaje y no pensar demasiado en esas cosas, o quizás solo hablar de ello después del hecho para intentar ser menos consciente de dónde está la cámara y simplemente mantener la presencia.Gillian Anderson: Estoy de acuerdo. De hecho, siento que entendí mejor lo que Jane buscaba con esto en la tercera vez que vi la película (*Gillian la vio esa tercera vez la noche previa a esta charla). Hubo algo en uno de los monólogos finales que realmente me lo aclaró de una manera en la que no lo había pensado antes. Solo lo pensaba en términos de la perspectiva de Billy y su intento de comunicárselo a Kris; entendía lo que Billy intentaba decir, cuál era su experiencia y por qué. Pero no capté ese panorama general sino hasta anoche: la manera en la que Jane lo había planteado a lo largo de toda la obra, con la fogata, la cámara de video y todas las otras maneras en las que involucra al espectador...
Hannah Einbinder y Gillian Anderson redefinen el slasher en ‘Adolescencia, sexo, y muerte en Camp Miasma’
Bajo guion y dirección de Jane Schoenbrun, dos actrices increíbles le dan un giro femenino, queer y liberador al género ochentero que tenía por costumbre castigar el placer. Arcadia habló con ellas.














