Actualizado 21/08/2026 - 13:26h.
España, ante Ceuta, es hoy más socrática que nunca: sólo sabe que no sabe nada. Pero ve y escucha. Sucede que hay quién sí sabe. He aquí la verdadera cuestión sobre Ceuta: quién sabe qué aquí.
Marruecos-España: saber o no saber, esa es la ... cuestión. Hablamos de un estado superior al juego del relato. El más difícil todavía. Por eso el sanchismo busca reducir lo sucedido en Ceuta a una crisis humanitaria. Pero el reduccionismo aquí no existe. No hay una sola crisis, sino varias. La humanitaria no quita la geopolítica. Sólo la retroalimenta. Aunque la doctora España se confunda en el diagnóstico. Le duele a Mónica García lo que ve, e intentaremos creer que es el dolor lo que la ciega. Ha sido incapaz de identificar de dónde viene la infección y el virus que lo causa. De identificar que procede de Marruecos. Que es un virus que ha atacado de pleno nuestro sistema inmunitario y nos lo ha dejado tiritando. Y que ese virus quizá se llama Pegasus. Aunque igual es pedir demasiado. No le exigimos a los sanitarios formación en espionaje, pero sí que denuncien ante las autoridades si se enfrentan a lesiones sospechosas. Cuando se forma parte del Consejo de Ministros quizá hay que saber de algo más que de la disciplina propia. Un diagnóstico erróneo, tanto en lo sanitario como en lo político, siempre sale bien caro. Al paciente y al erario público.













