El cierre futuro de la central nuclear de Almaraz plantea uno de los mayores retos económicos y sociales para el Campo Arañuelo. Extremadura debe aprovechar los años que quedan hasta el cierre para construir una alternativa industrial sólida que permita mantener el empleo, la población y la actividad económica de la comarca.La gigafactoría de Navalmoral, liderada por AESC, anteriormente Envision AESC, vuelve a situarse sobre la mesa como una pieza clave de esa alternativa: el gran proyecto de industrialización planteado para el norte de la región.
En Extremadura, los partidos políticos y los agentes sociales han recibido con satisfacción la prórroga de Almaraz hasta 2030. Sin embargo, aunque el PP y Vox no quieren quedarse ahí y aspiran a prolongar la vida de la central mucho más allá de esa fecha, la realidad terminará imponiendo una cuestión que no puede seguir aplazándose: Extremadura necesita liderar una industrialización fuerte y diversificar la economía regional.
La verdadera oportunidad estará en que la gigafactoría se convierta en el gran proyecto tractor para crear un nuevo polo energético e industrial en la comarca.
La fabricación de baterías para vehículos eléctricos y, especialmente, para almacenamiento energético abre la puerta al desarrollo de toda una cadena de valor alrededor de Navalmoral: empresas de componentes, electrónica, mantenimiento industrial, reciclaje y segunda vida de baterías, sistemas de almacenamiento, ingeniería, logística y otros servicios industriales.







