La pr�rroga de la central nuclear de Almaraz, que permitir� a sus dos reactores operar hasta junio y octubre de 2030 (frente al cierre inicialmente previsto en 2027 y 2028), supone un punto de inflexi�n y abre la puerta a una modificaci�n m�s ambiciosa de la planificaci�n energ�tica del pa�s.Tras a�os de f�rrea oposici�n a cualquier retraso en el calendario de cierre, el giro del Gobierno ha dejado al descubierto un cambio de discurso que el Ejecutivo ha justificado con la crisis energ�tica derivada de la guerra en Ir�n. El movimiento abre hoy una rendija de esperanza para las comarcas que albergan las dem�s centrales nucleares, adem�s, dibuja un nuevo escenario de negociaci�n para las el�ctricas propietarias del resto del parque nuclear (Iberdrola, Endesa y, en menor medida, Edp). Las siguientes en la lista de cierre son la catalana Asc� I y la valenciana Cofrentes, cuyo apag�n coincidir�a ahora con de Almaraz, dentro de cuatro a�os. Si bien la postura oficial de Moncloa mantiene el adi�s definitivo de Espa�a a la energ�a at�mica en 2035, en el sector la opini�n dominante es que al retrasar el cierre de Almaraz el plan inicial es inviable porque supondr�a desmantelar a la vez varios reactores; un desaf�o t�cnico que la empresa p�blica Enresa, encargada de este proceso, dif�cilmente podr�a abordar con los recursos disponibles.Una esperanza que, sin embargo, el Ejecutivo intenta diluir al insistir en que el calendario general no se ver� afectado. El Ministerio de Transici�n Ecol�gica y Reto Demogr�fico recalc� la semana pasada que la central extreme�a constituye una excepci�n temporal y exclusiva y rechaz� una pr�rroga autom�tica para Asc� o Cofrentes. Es decir, volvi� a dejar la pelota en el tejado de las empresas propietarias, que deber�n solicitar y negociar una a una, la ampliaci�n de la vida �til del resto de centrales.Asimismo, el ministerio que dirige Sara Aagesen, defendi� que el rumbo de la transici�n sigue intacto y que el horizonte de cierre de 2035 es inalterable. Es decir, sobre el papel, la clausura de Asc� se producir� el 1 de octubre de 2030 y Cofrentes se apagar� el 30 de noviembre del mismo a�o. El cerrojazo nuclear concluir� con las catalanas Asc� II, en 2032, Vandell�s II, en 2035, y la castellanomanchega Trillo, que tambi�n se apagar� ese �ltimo a�o.El sector daba por hecha la pr�rroga temporal de Almaraz, sobre todo despu�s del apag�n de 2025, que evidenci� los desequilibrios de la red el�ctrica en zonas de alta penetraci�n fotovoltaica, como es el caso de Extremadura. Si bien el Gobierno ha desligado por completo su decisi�n de aquel incidente y ha justificado la extensi�n como un par�ntesis de emergencia provocado por la inestabilidad internacional y la volatilidad energ�tica por la guerra en Oriente Pr�ximo.El propio Ministerio aclar� que la medida solo busca ganar tiempo para consolidar las alternativas verdes antes del apagado definitivo de estas plantas. �El objetivo para 2030 es que no se d� este mismo debate debido a que hayamos conseguido en suficiente medida esa autonom�a con respecto a las energ�as renovables y su almacenamiento�, afirmaron.Lo que para el Gobierno parece escrito en el sector genera discusi�n. En concreto, se cuestiona la viabilidad de ejecutar el cese de actividad de cuatro reactores nucleares en menos de un a�o, un reto log�stico y de seguridad para el sistema el�ctrico. Transici�n Ecol�gica defiende que esto no deber�a suponer un problema para Enresa, pues se trata de un proceso largo, de varios a�os. Frente a la postura del Gobierno est� el antecedente de Garo�a, que ces� su actividad en 2012, cerr� en 2017 y de la que Enresa no asumi� la titularidad hasta 2022. De repetirse los plazos de Garo�a, esto har�a inviable el proceso de cierres previsto, que ya da por hecho una concentraci�n de apagados en el horizonte de 2030.El giro de Moncloa en Almaraz ha aliviado y preocupado a partes iguales a los ayuntamientos cuyas centrales mantienen por ahora el plan de cierre original. �Si Almaraz ha podido continuar por razones de seguridad de suministro, �por qu� nosotros no?�, se preguntan los alcaldes de las comarcas afectadas.Los regidores saben que la presi�n nace del territorio, pero que el primer paso para la supervivencia de sus centrales deben darlo las empresas propietarias. En el caso de Almaraz, las el�ctricas movieron ficha en el tiempo de descuento, pero renunciaron a cualquier rebaja de impuestos para facilitar la negociaci�n con el Gobierno. Est� por ver si Iberdrola y Endesa deciden cambiar las reglas del juego en el caso de Cofrentes y Asc�.Desde Cofrentes: "Necesitamos que nos den m�s tiempo"A las tres de la tarde en Cofrentes, el calor se impone en las calles. Algo que convierte a la piscina municipal y a su balneario en los �nicos refugios tras las fiestas de la Virgen el domingo anterior. Entre chapoteos de ni�os que viajan de visita al pueblo, de fondo se despliegan las descomunales torres de refrigeraci�n de la central nuclear. En ese rinc�n valenciano de 1.113 habitantes, rodeado de otros nueve municipios, bromean los trabajadores de la central en la cafeter�a de la piscina mientras apuran los minutos para entrar a su turno: �Cuidado, que aqu� somos radiactivos�.Pese a las risas, el cron�metro que fija su cierre mantiene en tensi�n al pueblo, sobre todo porque el Gobierno asegura que mantendr� su plan de empezar a desmantelar la central el 30 de noviembre de 2030. Para las personas que viven su d�a a d�a, esto no es un debate pol�tico sino una cuesti�n de supervivencia econ�mica. Hoy por hoy, la planta aporta cerca del 80% del presupuesto municipal, de 10 millones de euros. Adem�s de generar unos 700 empleos directos y otros tantos indirectos, lo que representa casi el 15% del empleo total de la comarca valenciana, a los que se suman otros 1.200 trabajadores adicionales durante las paradas de recarga que se realizan en la central.Jes�s Sevilla de 63 a�osDavid Gonz�lezArabaSi esta se llega a apagar definitivamente, el Ayuntamiento perder�a cerca de ocho millones de tasas anuales que sobre todo se invierten en la infraestructura que hoy disfrutan. �Los vecinos temen que Cofrentes siga los pasos de Almonacid de Zorita tras el cierre de su central, hoy convertida en una triste caja de cerillas con naves industriales vac�as�, describe el alcalde de Cofrentes, Salvador Horubia, para EL MUNDO.Mientras el reloj y el calor impactan en las calles del pueblo, los vecinos asumen con preocupaci�n que el Ejecutivo mantiene el calendario del apag�n at�mico. Es ah� donde se encuentra sentado cerca del Ayuntamiento, Jes�s Sevilla, un empleado municipal de 63 a�os a las puertas de la jubilaci�n que afirma que si se prorroga la central de Cofrentes tambi�n �se prorroga el comercio, se prorroga la gente con trabajo y se prolongan los pueblos, se prolonga la comarca, se prolonga todo�, y decreta: �O sea, es vivir o no vivir�.Mientras sube las escaleras para observar desde la punta del Castillo de Cofrentes la central nuclear, Jes�s se desahoga ante la pregunta de si est� dispuesto a hacer lo necesario por mantener abierta la central. �Yo matar a alguien, no�, mientras se r�e, �pero de ah� para abajo lo que haga falta, porque a m� personalmente me repercute en la familia, en mis hijos�. Este drama, para �l es el destino de los j�venes que ya han construido su hogar porque �tienen su casa, su trabajo y de pronto les dicen que tienen que dejarlo todo e irse a buscar un piso en Valencia con c�mo est� la vivienda. Es muy jodido�, dice.Adriana Colucha de 19 a�osDavid Gonz�lezArabaEsta preocupaci�n se ti�e de negro al escuchar a un madrile�o jubilado que hace d�cadas decidi� partir a Cofrentes con el objetivo de trabajar en la central nuclear y que, adem�s, encontr� el amor. Francisco Mu�oz, de 68 a�os, recuerda que Cofrentes ya sabe lo que es vaciarse. En los a�os sesenta, la construcci�n de un embalse inund� las huertas del famoso melocot�n Carrasco de Cofrentes. �Toda la huerta se inund� y la gente se tuvo que marchar... Pues ahora entiendo que pasar�a tres cuartos de lo mismo�, lamenta. Pero Mu�oz advierte que hoy el �xodo ser�a peor. Los beneficios de la central son todos, desde el trabajo hasta la natalidad. �Gracias a ella sube la poblaci�n, y tenemos un centro de educaci�n infantil con 18 plazas que es el orgullo de la comarca. Si la central desaparece, la gente joven se ir� con sus ni�os, el centro escolar cerrar� y nos quedaremos los abuelos aqu��.Ese miedo a acabar convertidos en una postal de la Espa�a vaciada, seg�n describen ellos, que solo cobra vida en agosto amenaza el arraigo de las nuevas generaciones. Adriana Colucha, estudiante de 19 a�os que pasa los fines de semana en el municipio con sus abuelos, asume el reactor nuclear como algo cotidiano: �Mucha gente de fuera, amigos que me traigo, me dicen que da impresi�n tenerla tan cerca, pero para nosotros est� muy normalizado�. Colucha recuerda que de peque�a, en cuanto llegaba julio, se instalaba con sus abuelos para disfrutar de la escuela de verano del pueblo. No obstante, es realista sobre el porvenir si se apaga el motor econ�mico del que hasta sus primos trabajaron: �Vengo por ver a la gente y pasar el verano. Si no hay ese incentivo de venir y, amigos y cosas que hacer, todos vendr�amos menos y perder�a el encanto�.Frente a esta encrucijada, su alcalde no se ha quedado de brazos cruzados al invertir en el balneario para convertirlo en motor del turismo. Este complejo ya genera unas 150.000 pernoctaciones anuales. Sin embargo, el alcalde reconoce que si �cierran en 2030, no estaremos tan preparados para sostener el pueblo�, aunque insiste en que la situaci�n actual es positiva: �No voy a decir que Cofrentes va a seguir ni mucho menos, pero s� que se abre un escenario diferente y mucho m�s esperanzador con la pr�rroga de Almaraz�.Francisco Mu�oz, de 68 a�os, madrile�o que se fue a vivir a CofrentesDavid Gonz�lezArabaDesde Asc�: "Para nosotros ser�a un desastre, necesitamos m�s tiempo""Sin tapujos, creemos que los motivos que han obligado al Gobierno a dar una pr�rroga en Almaraz seguir�n vigentes cuando nos toque a nosotros", defiende Daniel Revenga, director de Comunicaci�n en el ayuntamiento de Asc�, (Tarragona). All�, quien m�s y quien menos tiene algo que ver con la central nuclear. En este peque�o pueblo (1.600 habitantes) del interior, pero a orillas del Ebro, ven como un ligero respiro la pr�rroga que el Gobierno ha dado a la central de Almaraz, aunque miran de reojo el calendario de cierre de los reactores, que sigue intacto y sit�a al pueblo en primera l�nea respecto al cese de actividad: Asc� I cerrar� en 2030 y, Asc� II, en 2032. Entre ambas, producen m�s de 1.500 empleos directos, adem�s de los generados en empresas que dan cobertura al complejo.Torre de refrigeraci�n de la central nuclear de Asc� vista desde la zona alta del puebloGorka LoinazAraba PressGracias a la inclinaci�n f�sica de la localidad, es posible ver desde diferentes puntos c�mo emerge del r�o Ebro la torre de refrigeraci�n. Encima de ella, una peque�a estela de vapor de agua tan inm�vil como las calles del pueblo, cuyos habitantes se refugian del calor h�medo y aguardan a que den comienzo sus fiestas mayores por la tarde. Se�eras, guirnaldas, el sol y banderas de color azul y blanco son testigos de la quietud moment�nea, salvo en dos lugares, el ayuntamiento y el Bar Casal d'avis Sant Miquel, que adem�s funciona como hogar del jubilado."Para nosotros el cierre ser�a un desastre", explica a EL MUNDO Miquel �ngel Ribes, alcalde del pueblo con el partido municipalista Per Tu, en uno de los frescos despachos del Consistorio. En este municipio tambi�n gobiernan Candidatura de Progr�s (del PSC) y Esquerra Republicana, todos ellos a favor de la continuidad de la central nuclear, que aporta 80 millones de euros anuales a toda la comarca de la Ribera de Ebro gracias al Fondo de Transici�n Nuclear. Este dinero sale de un gravamen a la producci�n de energ�a nuclear y sirve para que, cuando cierren los reactores, los pueblos cuyo pilar fundamental desaparece tengan algo m�s a lo que agarrarse.Miquel �ngel Ribes, alcalde de Asc�, junto a las sillas vac�as de las Fiestas MayoresGorka LoinazAraba PressNumerosas empresas que buscan expandir su negocio son las beneficiadas de este dinero por instalarse en Asc�, como Nemon (especializada en el desarrollo de software para empresas el�ctricas), Optim (una imprenta) o 2G Chemical Recycling Plastic, dedicada al reciclaje qu�mico y que recibi� una inyecci�n de 4,4 millones de euros. Adem�s, est� en fase de construcci�n una hilera de seis naves industriales, pagadas con el dinero de los �tomos, y est� prevista una ampliaci�n del pol�gono industrial. Pero el pueblo sigue dependiendo en gran medida de lo que pase con el negocio nuclear. Frente a la estabilidad actual, Ribes, que antes de ser alcalde trabaj� en la central, avisa: "Cuando la central desaparezca, todos los servicios p�blicos del pueblo estar�n en peligro de desaparecer. Necesitamos que nos den m�s tiempo para atraer a m�s empresas antes de que dejen de funcionar los reactores".Naves industriales en construcci�n con la torre de refrigeraci�n de la central nuclear al fondoGorka LoinazAraba Press"Este complejo antes era un almac�n viejo. Lo hemos reconvertido en un sal�n de exposiciones. A lo mejor, sin el dinero del Fondo Nuclear, no hubi�ramos podido llevarlo a cabo. El mantenimiento de la piscina municipal corre a cargo de una empresa privada pagada por el Ayuntamiento, quiz� tampoco podamos llevar a cabo ese servicio cuando la central no est�", se encoge de hombros Daniel Revenga, durante el caluroso paseo por las angostas calles: la conversaci�n s�lo fluye en aquellas que ofrecen un cobijo de sombra.Sal�n de exposiciones de Asc�, TarragonaGorka LoinazAraba PressEl municipio no tiene un pero. Todo est� limpio y cuidado. La plaza, preparada para iniciar las fiestas mayores con decenas de sillas y una enorme se�era que cuelga de la iglesia. En el hogar del jubilado, algunos ancianos se niegan a hablar del tema, casi como si constituyera un tab�: "�Me vas a pagar para que yo hable?", entona uno de ellos, "yo no hablo de la central, como mucho, de f�tbol", niega otro. Sin embargo, en la entrada al bar est� sentado, en una peque�a mesa y con un botell�n de cerveza en mano, Alexandre, un hombre de 48 a�os que trabaj� como instrumentalista y en prevenci�n de incendios en la central y cuyo padre particip� en su montaje: "Soy de Asc� y nacido en Asc�, como much�sima gente que trabaja en la central. Empec� con 18 a�os a currar all�, pero lo dej� hace tiempo", sentencia al inicio de la conversaci�n.El asconense recuerda las �pocas de bonanza en el pueblo, que no ha sufrido el invierno demogr�fico de forma tan acusada como otras zonas de la Espa�a vaciada, pues, en los �ltimos 20 a�os ha perdido solo 400 habitantes: "Antes hab�a 12 bares aqu� y m�s tipo de servicios. Ahora, ya ves", se�ala hacia la calle.Alexandre, vecino de Asc�Gorka LoinazAraba PressAlexandre se centra en disipar la idea general de la buena posici�n econ�mica de los habitantes gracias al trabajo que dan los dos reactores: "Hay gente que trabaja en la central que cobra exactamente lo mismo, o menos, que un repartidor del Mercadona o un reponedor. No es la vida padre. Aunque el pueblo s� tiene muchos fondos p�blicos gracias a ella", a�ade.Respecto a la diversificaci�n econ�mica para paliar el efecto del futuro cierre, se muestra esc�ptico y, ante la enunciaci�n de "el pueblo es muy bonito y est� muy cuidado", responde: "S�, muy bonito y todo lo que quieras, pero no se puede venir. Intenta buscar un sitio en el que hospedarte esta noche. Qu�date. Y cuando lo encuentres, me llamas. Adem�s, cuando cese la actividad, nosotros somos unas 1.600 personas. �Se fastidiar�n 50.000 personas?, �100.000?, �200.000? Pues imag�nate", se�ala.En eso coincide Revenga, que compara Asc� con la otra zona nuclear de la comarca: Vandell�s, situada junto al mar Mediterr�neo: "Nuestro pueblo tiene un gran potencial tur�stico, pero de momento no podemos agarrarnos a �l. Vandell�s, por ejemplo, ya tiene ese camino hecho gracias a su cercan�a con el mar", zanja.