La pr�rroga de tres a�os a Almaraz allana el camino para tomar la misma decisi�n con las centrales nucleares catalanas.El pasado viernes 14 de agosto el Gobierno Central daba luz verde a la pr�rroga de tres a�os para la central nuclear de Almaraz. Aunque la decisi�n —impopular para una parte de la sociedad y especialmente para un gobierno de coalici�n de izquierdas— se comunic� con toda la intenci�n de que pasara desapercibida, no fue ninguna sorpresa. La pr�rroga nuclear era un secreto a voces entre los c�rculos pol�ticos y empresariales que siguen de cerca las cuestiones energ�ticas, quiz� no para una parte de la opini�n p�blica, que acostumbra a vivir al margen de la toma de decisiones en un asunto, la generaci�n de energ�a, que es clave para toda la sociedad.Y eso porque, desde que en 2019 se aprob� el calendario de cierre de las nucleares, que preve�a apagar Almaraz en 2027, las dos plantas de Asc� en 2030 y 2032 y Vandell�s II en 2035, no hemos hecho los deberes. Muy en particular en el despliegue de las renovables, la joya de la corona de la transici�n energ�tica. Un �mbito en el que en Catalunya destacamos en negativo, como demuestra el bombardeo de alegaciones al PLATER y la petici�n de aplazamiento de este plan del Gobierno para impulsar la creaci�n de los parques e�licos y solares que hacen falta para eliminar la dependencia de la energ�a nuclear.Todo apunta a que la pr�rroga de tres a�os a Almaraz allana el camino para tomar la misma decisi�n con las centrales nucleares catalanas. Pero, m�s all� de que ahora mismo no tenemos una alternativa, el parche que ahora se pone deber�a servir de escarmiento para que, entre todos, reaccionemos y evitemos que m�s que un parche de tres a�os sea un cheque en blanco de ahora en adelante. Porque es muy evidente que habr� quien quiera alargar esta ampliaci�n bastante m�s all� de estos tres a�os.Y debemos hacerlo por sostenibilidad, pero tambi�n para tener unos precios energ�ticos competitivos. El sector nuclear persigue los m�ximos beneficios y est� muy acostumbrado a conseguirlos. Es evidente que no operar�n por debajo de coste y su punto muerto est� por encima de los precios medios que se han estado pagando el �ltimo a�o. Por tanto, con la pr�rroga tambi�n encareceremos el precio de la energ�a, y eso es malo para el bolsillo de los particulares, pero tambi�n de las empresas, que en muy buena medida se juegan su competitividad.Esperemos, pues, que se hagan las lecturas adecuadas de esta medida que se ha tenido que tomar contra un calendario que el propio Gobierno hab�a aprobado. Pongamos nuestras fichas donde las tenemos que poner y activemos los mecanismos que necesitamos para cambiar de velocidad en la energ�a verde. Si no es as�, unos y otros gobiernos se ver�n obligados a ser pragm�ticos y a ir alargando una energ�a que no tiene cabida en el futuro sostenible que se supone que nos hemos marcado como objetivo.