Actualizado a las 15:13h.
El ser humano es especial por naturaleza. Y uno de esos comportamientos tan singulares lo protagoniza un producto que están nuestras vidas desde que nacemos prácticamente hasta el final del camino. Se trata de la leche. Una bebida que puede ser consumida de muchas maneras, pero que cada una tiene unas ventajas o unos inconvenientes.
La leche puede ser de origen animal y de origen vegetal. Puede ser entera, semidesnatada o desnatada. O incluso enriquecida con calcio. Puede ser fresca o pasteurizada, puede ser esterilizada, puede ser sin lactosa o en polvo. Y puede ser de cabra, de vaca, de oveja... o incluso de soja, de almendras, de avena o de arroz. Y así se podría seguir hasta el infinito.
Las opciones son miles y todas ellas están disponibles en el mercado, aunque no todas son igual de beneficiosas. No obstante, lo primero que hay que plantearse es por qué el ser humano no deja de tomar leche nunca.
Noticia relacionada











