El fondo de emergencia es la primera piedra de unas finanzas saneadas. Es la red de seguridad que permite afrontar un imprevisto sin tener que pedir un préstamo, endeudarse con la tarjeta de crédito o tener que vender las inversiones en el peor momento. Y para hacerlo, la primera función de ese colchón de emergencia es estar disponible cuando hace falta. Sin embargo, también es importante que ese dinero no pierda valor por el efecto de la inflación. Dentro de todas las opciones disponibles para poner el dinero del fondo de imprevistos, hay tres sencillas que cumplen ambas condiciones: cuentas remuneradas, depósitos y fondos monetarios. Qué debe cumplir un buen fondo de emergencia¿Qué productos financieros son adecuados para guardar ese fondo de emergencia? Hay cuatro características clave que debe tener y que conviene valorar:Seguridad. Por definición, el fondo de emergencia sirve para darte tranquilidad financiera ante imprevistos. Por eso, hay que buscar inversiones seguras, entendida la seguridad como inversiones con volatilidad limitada y bajo riesgo.Liquidez y disponibilidad. La liquidez mide la facilidad para recuperar el dinero en cualquier momento de forma rápida, algo clave cuando hablamos de hacer frente a gastos inesperados. Por eso, un buen fondo de emergencia debe ser líquido y fácilmente accesible. Costes. Lo mínimo que debes pedirle a tu fondo de emergencia es que no te cueste dinero. Esto no hay confundirlo con la ausencia de comisiones, porque puede haber comisiones si a cambio hay una rentabilidad que cubra esos costes, como veremos en el siguiente punto. Rentabilidad. El dinero del fondo de emergencia no está para conseguir grandes rentabilidades, pero sí que debería ser capaz de obtener un rendimiento mínimo para no perder valor por el efecto de la inflación. Y es que, si tienes el dinero parado y el coste de la vida (inflación) aumenta, el valor de ese capital disminuye porque puedes comprar menos cosas con él. La elección del producto donde dejar el fondo de emergencia dependerá de estos cuatro factores, aunque es importante recordar que no todo tiene por qué estar en el mismo lugar. En otras palabras, es posible combinar las tres opciones que veremos a continuación para maximizar el binomio rentabilidad y disponibilidad. Cuenta remunerada: sencillez y disponibilidadEs la opción más asequible y el destino para el fondo de emergencia de la mayoría de españoles. Al final, una cuenta remunerada es como una cuenta corriente, solo que con intereses por mantener el dinero ahí aparcado. El principal punto fuerte de este producto es la liquidez y disponibilidad. Con una cuenta remunerada el acceso al dinero es inmediato. De hecho, puedes domiciliar cargos, hacer transferencias e incluso pagar con tarjeta de crédito, algo que no permiten ni depósitos ni fondos monetarios. Ese es su principal punto fuerte. A cambio, la rentabilidad que ofrecen es: Inferior a las otras dos alternativas en la gran banca comercial, aunque no necesariamente en neobancos como Trade Republic.​Depende de la política comercial de cada banco, porque no están obligados a ofrecer ningún tipo de remuneración incluso si los tipos de interés son elevados en ese momento. Está limitada en tiempo y cantidad. La mayoría de cuentas remuneradas solo ofrecen rentabilidades interesantes durante un tiempo limitado (entre 6 meses y un año). Después, pasan a remunerar el dinero a cotas cercanas al 0%. Además, tampoco remuneran todo el dinero que hay en la cuenta; solo lo hacen sobre cantidades igualmente limitadas.Además, no tienen ninguna ventaja de diferimiento fiscal como los fondos monetarios. Cada año habrá que pagar impuestos por el rendimiento de la cuenta. De hecho, las cuentas españolas ya incluyen una retención de IRPF mensual al abonar los intereses.Depósitos: el problema está la liquidezLos depósitos bancarios son la segunda alternativa tradicional. Su funcionamiento es muy sencillo: dejas el dinero bloqueado en el banco durante un periodo pactado a cambio de un interés acordado de antemano. Aquí ya aparece el principal inconveniente de tener el fondo de emergencia en depósitos: liquidez limitada que resta flexibilidad.Es verdad que la mayoría de depósitos permiten la cancelación anticipada, por lo que podrías acceder al dinero en cualquier momento. Pero también lo hacen con condiciones. La más habitual es no abonar la remuneración pactada, por lo que si eso pasa sería como haberlo tenido en una cuenta corriente o debajo del colchón y perdiendo valor por la inflación.La solución a este hándicap es contratar varios depósitos con diferentes plazos de vencimiento para minimizar esa posible pérdida si necesitas el dinero. El problema es que eso exige un elevado nivel de planificación y tiempo de gestión (cada mes contratar el depósito que vence).A esto se suman otros inconvenientes como que tampoco disfrutan de diferimiento fiscal y que suelen tener mínimos de contratación elevados. Los depósitos más atractivos empiezan normalmente desde 10.000 euros, que puede ser todo el fondo de emergencia de muchas personas.La parte positiva de los depósitos es que pueden ofrecer rentabilidades superiores a una cuenta remunerada (no siempre) y que ya conoces de antemano la rentabilidad que vas a obtener si todo bien y no necesitas el dinero antes.Fondos monetarios: flexibilidad y ventaja fiscalLa tercera alternativa para el fondo de emergencia son los fondos monetarios. Se trata de fondos de inversión muy conservadores que invierten en renta fija de corto plazo y el mercado monetario. A efectos prácticos, eso implica que la volatilidad es muy limitada y las posibilidades de perder dinero también (aunque existen en momentos de tipos de interés negativos, por ejemplo).Esta sería la primera desventaja de los fondos monetarios: puedes llegar a perder dinero, algo que no pasa con cuentas remuneradas y depósitos. Es cierto que las probabilidades son limitadas, pero existen. El segundo inconveniente está en la disponibilidad del capital. Los fondos monetarios son muy líquidos, pero no tanto como una cuenta remunerada. Puedes retirar el capital en cualquier momento, aunque no lo recibirás en la cuenta hasta pasados 2 o 3 días, que es el tiempo que el fondo tarda en reembolsar el capital. Lo cierto es que eso puede dar respeto, pero a la hora de la verdad hay muy pocos grandes imprevistos donde necesites pagar de un día para otro. Por ejemplo, el mecánico te hará un presupuesto para arreglar el coche, igual que un dentista y tendrás tiempo para ordenar el reembolso y pagar. Lo que compensa la balanza es su fiscalidad, que es la misma que la de un fondo de inversión. De forma resumida, los fondos disfrutan de diferimiento fiscal: no hay que pagar impuestos hasta recuperar el dinero. Además, si traspasas el capital a otro fondo, tampoco tributa en el IRPF. En clave del fondo de emergencia, esto permite no pagar en el IRPF si no utilizas ese dinero. Es decir, que si no hay imprevistos, ese dinero no tributa y va aprovechan el interés compuesto para crecer más rápido. Piensa que con una cuenta y un depósito, cada año Hacienda se lleva por lo menos un 19% del rendimiento que generan y eso no pasa con el fondo monetario.Además, aquí no hay límites de tiempo ni de capital a remunerada. Puedes tener todo el dinero que quieras y durante el tiempo que quieras. Eso sí, la remuneración irá variando con el tiempo según cómo se comporten los tipos de interés (esto dependerá también del tipo de fondo monetario). Esta ventaja te permite despreocuparte de ese fondo de emergencia porque no debes buscar cada año qué banco te ofrece más o tener varios bancos si tu colchón es amplio. En cualquier caso, recuerda que puedes combinar varios productos. Por ejemplo, usa los fondos monetarios para el grueso de tu fondo de emergencia y una cuenta remunerada a modo de fondo de maniobra para la parte del colchón que quieras que esté más disponible.