Para Elizabeth Wakefield, asesora financiera, invertir todo el dinero disponible puede convertirse en un problema si aparece un imprevisto. La especialista insiste en que antes de construir una cartera es importante contar con un colchón de seguridad que permita afrontar gastos inesperados sin tocar las inversiones.
“Es un error tener el 100% de tu capital invertido”, explica Wakefield. Según señala, invertir sin disponer de un fondo de emergencia es asumir el riesgo de tener que vender activos precisamente cuando el mercado atraviesa un mal momento o cuando se necesita liquidez con urgencia.
La asesora recuerda que la inversión está pensada para el largo plazo, mientras que los problemas cotidianos aparecen en el corto. Una avería, una pérdida de ingresos o cualquier gasto inesperado puede obligar a disponer de dinero de forma inmediata, algo difícil si todo el patrimonio está colocado en activos que conviene mantener.
Por eso, Wakefield defiende que el fondo de emergencia no debe considerarse “dinero muerto”, aunque ofrezca menos rentabilidad que otras opciones. Para ella, su función principal es dar estabilidad y permitir que el resto de la estrategia financiera se mantenga incluso cuando aparecen dificultades.







