Para Elizabeth Wakefield, asesora financiera, uno de los principales errores a la hora de gestionar el dinero es limitarse a trabajar para conseguirlo sin pensar qué hacer después con él. La especialista insiste en que comprender cómo funciona el dinero cuanto antes puede marcar una gran diferencia en la vida financiera.
“El dinero tiene que ser tu empleado, no tu dueño”, resume Wakefield. Con esta idea, defiende que el objetivo no debería ser depender permanentemente del salario, sino aprender a utilizar los ingresos como una herramienta que permita construir algo más a largo plazo.
La asesora explica esa transición mediante una cadena muy sencilla: el trabajo genera dinero, el dinero permite invertir, la inversión puede generar riqueza y la riqueza puede conducir a una mayor libertad financiera. Para ella, el problema está en que muchas personas se quedan atrapadas únicamente en el primer paso.
“La mayoría se queda atrapada en el primer paso”, señala. Es decir, trabajan, cobran y vuelven a empezar el mismo ciclo sin destinar una parte de esos ingresos a construir activos o inversiones que puedan generar valor con el tiempo.
Wakefield considera que dar el salto hacia la inversión es lo que permite empezar a cambiar esa relación con el dinero. No se trata únicamente de ganar más, sino de aprender a organizar los recursos disponibles para que una parte pueda trabajar también a favor de los objetivos financieros personales.









